El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

jueves, 16 de julio de 2015

Atraco perfecto



Dirección: Stanley Kubrick.
Guión: Stanley Kubrick (Historia: Lionel White).
Música: Gerald Fried.
Fotografía: Lucien Ballard.
Reparto: Sterling Hayden, Coleen Gray, Vince Edwards, Jay C. Flippen, Marie Windsor, Ted DeCorsia, Elisha Cook Jr., Joe Sawyer, Timothy Carey, Jay Adler, Joe Turkel, Kola Kwariani, James Edwards, Tito Vuolo, Cecil Elliott, Dorothy Adams, Herbert Ellis, Mary Carroll.

Tras pasar cinco años en la cárcel, Johnny Clay (Sterling Hayden) planea dar el golpe definitivo: un robo en un hipódromo el día de una importante carrera.

Atraco perfecto (1956) es el primer gran film de Stanley Kubrick. Sin lograr un gran éxito de taquilla, la película sí que recibió buenas críticas y afianzó al director que, a partir de esta obra, comenzaría una carrera espectacular.

Dentro de la mejor tradición del cine negro, Atraco perfecto relata la planificación y ejecución de un robo meticulosamente pensado por un ex-convicto deseoso de dar un golpe que lo saque de la miseria. Sus cómplices, ninguno profesional del crimen, son personas también perdedoras, atrapadas en unas vidas rutinarias y tristes que ven en el éxito de ese golpe su ansiada felicidad. Sin embargo, Kubrick es un pesimista o, al menos, un fatalista. En sus películas siempre sale algo mal y el causante no es otro que el ser humano en su infinita estupidez o falibilidad. En Atraco perfecto adivinamos desde el principio que el plan no puede salir bien: los ladrones no son más que un grupo de perdedores. Alguien va a cometer un error, algo va a salir mal, se presiente. Y ese presentimiento comienza a concretarse cuando la pareja del pusilánime George (Elisha Cook Jr.), la manipuladora Cherry (Marie Windsor), decide traicionarlo contándole el plan del robo a su amante, Val (Vince Edwards), un granuja que la chulea. A partir de aquí tan solo queda esperar la sucesión de pequeños fallos que provocarán el desastre final: desde una herradura al citado Val y terminando con una maleta usada que no cierra bien. Y es que parece que el director no confiaba mucho en el ser humano.

A nivel técnico, Atraco perfecto destaca por su original puesta en escena, con un relato en el que Kubrick juega con una maestría absoluta con los saltos en el tiempo. Con la ayuda de una magnífica y todopoderosa voz en off, el director crea un puzzle perfecto con saltos en el tiempo y repeticiones que le dan al film un ritmo cautivador. A pesar de los saltos hacia adelante y hacia atrás, jamás perdemos el hilo de la acción. Un prodigio de relato que demuestra un talento único a la hora de contar una historia sencilla, pero dotándola de un ritmo asombroso y perfecto.

Si la exposición es genial, lo mismo podemos decir de la maravillosa fotografía en blanco y negro de Lucien Ballard, los fabulosos encuadres o de los agudos y precisos diálogos, todo un arte en vías de extinción en el cine actual.

Y otro de los puntos fuertes de Atraco perfecto es el excelente plantel de actores que logra reunir Kubrick: ninguna primera figura, pero todos excelentes en sus interpretaciones; empezando por Sterling Hayden, sin duda un muy buen actor, especialmente apto para el cine negro, con una presencia poderosa, y al que Kubrick sabía dirigir a la perfección. Junto a él, grandes rostros del género como Elish Cook Jr. o el magnífico Jay C. Flippen, el casero discretamente homosexual.

Atraco perfecto es, desde mi punto de vista, un título imprescindible no sólo dentro de la filmografía del director, sino también en la historia del cine negro. Un prodigio de planificación y puesta en escena, con una intriga perfectamente dosificada, un ritmo impecable y unos actores excelentes. Imprescindible, sí o sí.

lunes, 13 de julio de 2015

Ghost: más allá del amor



Dirección: Jerry Zucker.
Guión: Bruce Joel Rubin.
Música: Maurice Jarre.
Fotografía: Adam Greenberg.
Reparto: Demi Moore, Patrick Swayze, Whoopi Goldberg, Tony Goldwyn, Rick Aviles, Vincent Schiavelli, Vivian Bonnell, Phil Leeds, Angelina Estrada.

Sam Wheat (Patrick Swayze) y Molly Jensen (Demi Moore) son una joven pareja de enamorados, felices de poder vivir juntos. Sin embargo, una noche, al salir del teatro, son atracados y Sam muere asesinado por el ladrón.

Sin duda, Ghost: más allá del amor (1990) es uno de los títulos más conocidos dentro del género de cine romántico. A pesar de todos los peros que se le puedan poner, y se le pueden poner muchos, no se puede negar el gran éxito de taquilla de esta película, superando incluso a la mítica Pretty Woman (Garry Marshall, 1990).

¿Quién no ha soñado con un amor que venza a la muerte?, ¿quién no le ha prometido alguna vez a su amado amor eterno? Pues bien, Ghost vendría a ser la encarnación de esos sueños, un cuento romántico donde todo es posible, hasta poder volver a besar al difunto amado. Es la magia del cine, es la esencia del Séptimo Arte, ¿verdad?

Creo que el gran acierto de Ghost es haber sabido reunir en una historia temas tan dispares como el film romántico, la comedia, el cine fantástico y el thriller, en una mezcla bastante armoniosa y coherente. De hecho, la película se llevó el Oscar al mejor guión original de ese año.

Es complicado innovar en un género como el cine romántico, con unas pautas bien definidas. De ahí lo novedoso y original de esta propuesta que, sin salirse de los cánones del género, con una pareja de jóvenes perdidamente enamorados, logra introducir lo sobrenatural y una trama de intriga y ambición con bastante acierto, de manera que el amor en vida de la pareja protagonista se mantiene una vez muerto Sam, que luchará para proteger a su amada de los peligros que la acechan por culpa de un mejor amigo falso y mentiroso.

Sin embargo, creo que el gran acierto del guión es haber primado, por encima de la intriga, el tono de comedia, bien apoyado en las espaldas de una original y simpática médium encarnada por la sorprendente Whoopi Goldberg, que se hizo con el Oscar a la mejor actriz secundaria gracias a su frescura y a un rostro que no deja indiferente. Y ello nos lleva al tema del reparto, compuesto por actores secundarios a los que el film les dio la oportunidad de relanzar sus carreras, empezando por la citada Whoopi Goldberg, pero sin olvidarnos de una jovencita y deslumbrante Demi Moore, en el papel de su vida. Imposible no conmoverse con esa mirada y las lágrimas corriendo por sus mejillas. Hasta el hierático Patrick Swayze termina resultando simpático.

El tercer elemento que sin duda contribuyó al éxito de la película fue la maravillosa banda sonora a cargo de un inspirado Maurice Jarre y, cómo no, la canción Unchained Melody, convertida desde entonces en la carta de presentación del film. Como se ve, las similitudes con la citada Pretty Woman también atañen al apartado musical, prueba de que hay ciertos detalles imprescindibles si se quiere hacer un film romántico con garantías.

Pero no todo es perfecto en esta película. A pesar del inteligente guión y la perfecta mezcla de géneros, Ghost no se libra de cierto acaramelamiento que en algunos momentos puede resultar algo empalagoso; algo más que evidente en el final, donde el director quizá se deja llevar y carga un poco de más las tintas con la luz divina y la despedida definitiva de los enamorados. Me hubiera gustado algo más sencillo y menos peliculero.

Si somos capaces de pasar por alto estos detalles, creo que podremos disfrutar de una historia un tanto banal, es cierto, pero muy bien orquestada que puede proporcionarnos un entretenido pasatiempo que aún conserva cierto encanto y una agradecidas dosis de humor, incluso de humor negro.


domingo, 12 de julio de 2015

Los crímenes de Oxford



Dirección: Álex de la Iglesia.
Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría (Novela: Guillermo Martínez).
Música: Roque Baños.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Reparto: Elijah Wood, John Hurt, Leonor Watling, Julie Cox, Burn Gorman, Anna Massey, Jim Carter, Dominique Pinon.

Martin (Elijah Wood) es un joven estudiante norteamericano que llega a Oxford con la idea de que un famoso matemático, Arthur Seldom (John Hurt), dirija su tesis doctoral. Sin embargo, al poco de llegar, su casera aparece asesinada. Es el comienzo de lo que parece ser la obra de un asesino en serie.

Los crímenes de Orford (2008) fue, en su momento, el proyecto más ambicioso del irregular Álex de la Iglesia. Rodada en inglés, con un reparto mayoritariamente anglosajón, el director se lanza al mercado internacional con un film tan pretencioso como fallido.

Da la sensación de que el director se mueve en un terreno que le queda grande o, sencillamente, que no es capaz de poner en pie un proyecto que peca de impersonal, pues lo primero que nos choca del guión del film, que co-escribe Álex de la Iglesia, es que pica de muchas fuentes sin terminar de resultar ni original ni convincente. Y es que el principal defecto de Los crímenes de Oxford es su guión: pretendiendo escribir un thriller cautivador, el resultado no es más que un cúmulo de situaciones poco originales, a veces demasiado forzadas, momentos y personajes de relleno, con muchos elementos que se intuyen copiados y que definitivamente nunca termina de funcionar correctamente. En parte, también, porque los personajes principales carecen de verdadera fuerza y se parecen más a un pequeño cúmulo de tópicos que a personas de carne y hueso. Hasta sus relaciones se presentan un tanto forzadas, con algunos momentos en que tenemos la impresión de que todo se comprime en un intento de encajarlo todo para que quepa dentro de un metraje no demasiado excesivo. Hasta las relaciones sentimentales de Martin resultarán un tanto artificiales y no muy convincentes, como en general sucede con cualquier relación entre los personajes de la película.

El resultado, desde mi punto de vista, es un relato bastante artificial que nunca llega a atraparnos y donde las situaciones parecen demasiado forzadas. Álex presenta una historia cargada de detalles un tanto pedantes que se adornan con algunos diálogos vulgares o intrascendentes, amén de excesivos, y unos personajes demasiado artificiosos. Todo el film da la impresión de ser un puzzle hecho de diferentes piezas cogidas de aquí y de allá y que no terminan de encajar convenientemente.

El director tampoco es capaz de esquivar su tendencia a los excesos, cuyas consecuencias quedan patentes en un par de escenas y algún que otro personaje pasado de vueltas. Es evidente que el afán de espectáculo pudo con la contención, algo que personalmente lamento.

Y otro de los detalles más decepcionantes de la historia es que tampoco Álex de la Iglesia pudo resistirse a uno de esos finales rocambolescos. A una primera explicación seguirá una segunda que tampoco se quedará ahí, pues es necesario un colofón más que nos deje entre sorprendidos y mosqueados. Está claro que la sencillez no era una de las premisas de este proyecto.

De lo que se beneficia la película, sin duda, es de la presencia de John Hurt, magnífico actor que compone un profesor bastante creíble, a pesar de la endeblez del argumento. Quién no casa del todo con su personaje es Elijah Wood, que dista mucho de parecer un galán, que es como parece definirlo el guión al enamorar sin mucho esfuerzo a las dos protagonistas femeninas de la película.

Los crímenes de Oxford termina resultando un thriller muy artificial, donde nada parece suceder de un modo convincente, pedante, hueco y pretencioso. Lástima que tantos medios den un fruto tan pobre.

sábado, 4 de julio de 2015

New York, New York



Dirección: Martin Scorsese.
Guión: Earl Mac Rauch y Mardik Martin (Historia: Earl Mac Rauch).
Música: Ralph Burns.
Fotografía: Laszlo Kovacs.
Reparto: Robert De Niro, Liza Minnelli, Lionel Stander, Barry Primus, Georgie Auld, Mary Kay Place, George Memmoli, Dick Miller, Leonard Gaines.

El día de la rendición de Japón, Jimmy (Robert De Niro) se lanza a las calles de Nueva York para celebrarlo. En una fiesta conocerá a Francine (Liza Minnelli) quien, a pesar de sus numerosos intentos de seducirla, le da calabazas. Sin embargo, vuelven a encontrarse a la mañana siguiente.

Tras el éxito cosechado con Taxi Driver (1976), Scorsese rodó New York, New York (1977), un musical para el que contó también con Robert De Niro. Era un proyecto ambicioso que, por desgracia, le demostró al director lo cerca que a veces está la línea que separa el éxito del fracaso.

Los problemas de New York, New York comienzan ya en la fase de preparación del film, con una historia un tanto difícil. La re-escritura del guión por parte de Mardik Martin no solucionó el problema. Y es que la primera y más importante crítica que se le puede hacer a la película es que la historia de amor de los protagonistas, eje en torno al cuál gira todo, carece de fuerza. A partir de aquí, todo se desmorona sin remedio.

La presentación del personaje de De Niro resulta ya un poco cargante, con lo que de entrada no resulta muy simpático. Pero lo peor es que su relación con Francine no termina de resultar creíble. No pongo ningún pero al talento de Liza Minnelli, y mucho menos a sus números musicales, pero que De Niro se pirre por ella resulta bastante difícil de creer. Es fácil entender, por tanto, que su relación no resulte muy convincente; a lo que contribuye un guión que no termina de plasmar del todo bien los entresijos de su matrimonio. Además, la película pasa bruscamente del tono de comedia desenfadada del comienzo al drama, algo que nos decolora bastante. Al encantador, alegre y alocado Jimmy del comienzo le sucede un hombre amargado, egoísta y violento. Y por otro lado, la decidida Francine se convierte en una esposa asustada y demasiado vulnerable, algo que tampoco terminamos de aceptar. Y todo por las mencionadas carencias de un guión fallido.

A estas debilidades del guión hemos de añadir, además, las de unos diálogos bastante flojos, sin fuerza ni interés, especialmente al comienzo de la película, que terminan por arruinar bastante el desarrollo narrativo de la historia.

A nivel de puesta en escena, New York, New York delata lo ambicioso de la idea del director. Scorsese no se limita a recrear la estética de los años cuarenta, sino que busca crear un film visualmente impactante, con decorados lujosos donde priman, en especial en la segunda mitad del film, unas puestas en escena ricas en colores, diseños y una estética muy chillona. El resultado es que en algunos momentos perdemos el contacto con la realidad y se diría que nos adentramos en un universo cercano al mundo del cómic. El despliegue en medios y dinero es abrumador. Esa ambición, unida a un guión bastante flojo, es también la culpable de que la larga duración de la cinta pese como una losa en algunas fases de la película, cuando hubiéramos agradecido algo menos de metraje.

Donde no se puede poner ninguna pega en en cuanto al trabajo de los actores. Tanto De Niro como Liza Minnelli logran unas actuaciones sobresalientes, lástima que sus papeles no estén al mismo nivel que sus actuaciones.

Tampoco podemos poner ningún pero a los números musicales de la película, en general muy logrados y con algunos temas memorables, como la famosa canción New York, New York, cuya fama será mayor que la del propio film.

Definitivamente, New York, New York se queda un paso por detrás de los mejores films del director, pecando de ambicioso sin tener en realidad un argumento con la fuerza necesaria para acompañar el acierto de sus otros apartados.

domingo, 21 de junio de 2015

Tiempo de matar



Dirección: Joel Schumacher.
Guión: Akiva Goldsman (Novela: John Grisham).
Música: Elliot Goldenthal.
Fotografía: Peter Menzies Jr.
Reparto: Matthew McConaughey, Sandra Bullock, Samuel L. Jackson, Kevin Spacey, Brenda Fricker, Oliver Platt, Charles S. Dutton, Ashley Judd, Patrick McGoohan, Donald Sutherland, Kiefer Sutherland.

En un pequeño pueblo de Mississippi, dos jóvenes blancos, borrachos, violan a una niña negra de diez años. Los jóvenes son detenidos poco después y, cuando se dirigen a la vista previa del juicio, el padre de la niña, tomándose la justicia por su cuenta, los mata.

John Grisham debutó como novelista con un libro sobre el racismo en el profundo Sur norteamericano que dio pie, años más tarde, a esta película de Joel Schumacher. Tiempo de matar (1996) es un film bastante atractivo sobre el papel, al reunir en un solo argumento temas tan peliculeros como la segregación racial o el subgénero de los juicios. Además, Schumacher se rodea de un atractivo elenco, con nombres tan conocidos como los de Sandra Bullock, Samuel L. Jackson, Kevin Spacey o Donald Sutherland, además del atractivo Matthew McConaughey en la piel del abogado Jake Brigance.

Y la verdad es que Tiempo de matar arranca de una manera brillante, sin rodeos, metiéndonos en el argumento de golpe, de manera que sin apenas tiempo para acomodarnos ya asistimos a la violenta y salvaje violación de la niña (afortunadamente filmada con suma inteligencia por parte del director, que evita todo detalle macabro y cruel innecesarios), la detención de los degenerados que la violaron y su muerte a manos del padre de la niña (Samuel L. Jackson). Una explosión de violencia en apenas unos minutos. El problema es que las buenas expectativas que genera este comienzo pronto comienzan a diluirse lentamente en un desarrollo con muy poco nervio y menos originalidad.

Para empezar, una vez pasado el bombazo inicial, el argumento comienza a perderse en caminos muy vistos y pierde la fuerza inicial para adentrarse en terrenos menos originales. La trama se vuelve bastante previsible, llena de tópicos y situaciones que no aportan demasiado; los diálogos carecen de fuerza y el argumento se recrea en situaciones muy poco originales. Incluso las relaciones entre los personajes principales carecen de un buen planteamiento y se quedan en temas comunes, no demasiado desarrollados y que carecen realmente de fuerza. Así, la relación entre el abogado y la joven Ellen Roark (Sandra Bullock), que prometía cierta tensión sexual, se queda en una especie de tonteo adolescente sin trascendencia alguna para la trama, por lo que llegamos a plantearnos la necesidad de incluir a ese personaje en la historia. Da la sensación de que una especie de código moral ultra conservador velara por que ninguno de los protagonistas cometiese cualquier acto indigno, como una supuesta infidelidad. Tampoco cuaja del todo la relación entre el joven Brigance y su mentor Lucien Wilbanks (Donald Sutherland), dibujada de un modo tan esquemático que no aporta tampoco nada a la historia. Este personaje de Wilbanks me recordó un poco al de Arthur O'Connell en Anatomía de un asesinato (Otto Preminger, 1959) y viendo su consistencia comprendemos lo fallido del personaje del abogado fracasado encarnado por Donald Sutherland en Tiempo de matar. Incluso los villanos de turno, pese a la fiereza radical con son dibujados, terminan por resultar bastante inocentes a la hora de ejecutar sus amenazas, quedando todo en más ruido que nueces, sin duda motivado esto por la obsesión en darle a la película un final feliz.

Y es que, como decimos, ni los personajes ni tampoco la trama están todo lo bien desarrollados que debieran. Y eso que la película aborda temas muy interesantes y con muchas posibilidades, como son la segregación racial en el Sur, la violencia, la falta de justicia para los negros, el Ku Klux Klan, etc. pero los aborda de manera un tanto superficial y efectista, al servicio de dotar a la historia de los necesarios climax emocionales, pero dejando de lado una mayor profundización en los mismos. La película toma el camino más comercial en detrimento de cualquier otra consideración.

Incluso el momento cumbre del film, el juicio, que suele ser un tema que resulta siempre lleno de posibilidades dramáticas en su puesto en escena, cae aquí en una sucesión de secuencias breves y un algo insustanciales que nos dejan un tanto desencantados. Sólo el alegato final de Jake Brigance tiene cierta fuerza y logra cerrar la película con un poco de tensión. Pero, cuando la película hubiera debido acabar en ese instante, el director prefiere alargar el final innecesariamente, rompiendo el encanto del discurso con unas detenciones finales del todo precipitadas y poco creíbles con la única finalidad de servirnos un final casi perfecto. La última secuencia de la fiesta es del todo prescindible.

La conclusión que saco es que tanto empeño en crear ese final feliz, sin duda más gratificante moralmente, no deja de resultar un tanto irreal y menos creíble que un veredicto de culpabilidad para Carl Lee (Samuel L. Jackson), resultando un tanto perjudicial para la película.

Tampoco el trabajo del director terminó de convencerme. Es verdad que mantiene un tono bastante constante y logra hacer que el film transcurra de manera ágil, salvando con nota la larga duración de la cinta, que nunca llega a cansarnos. Pero también es cierto que en algunos momentos Schumacher no consigue filmar algunas secuencias con el talento necesario, en especial las de lucha entre blancos y negros, quedando dichas secuencias un tanto desdibujadas y sin fuerza. En todo momento notaba que estábamos ante unas secuencias orquestadas, sin la dosis de verosimilitud necesarias para tomarlas en serio.

En cuanto al reparto, destacaría a Sandra Bullock, que llena la pantalla cada vez que aparece en escena. Por contra, Matthew McConaughey no terminó de convencerme. Muy bien los Sutherland, padre e hijo, a pesar de que el guión explota poco sus personajes. El resto, con Kevin Spacey al frente, cumplen con solvencia.

En definitiva, una película interesante, bastante entretenida en su conjunto, pero con algunos fallos importantes como para convertirla en un entretenimiento sin más, y al que le debemos achacar que no explotara todo lo bien que hubiésemos querido las múltiples posibilidades del argumento.

sábado, 13 de junio de 2015

Poltergeist



Dirección: Tobe Hooper.
Guión: Steven Spielberg, Michael Grais y Mark Victor.
Música: Jerry Goldsmith.
Fotografía: Matthew F. Leonetti.
Reparto: JoBeth Williams, Craig T. Nelson, Beatrice Straight, Dominique Dunne, Oliver Robins, Heather O'Rourke, Michael McManus, Virginia Kiser, Martin Casella, Richard Lawson, Zelda Rubinstein, Lou Perry.

La tranquila y rutinaria vida de una familia americana se verá truncada cuando comienzan a sufrir extraños fenómenos paranormales en su casa, que culminan con la desaparición su hija pequeña Carol Anne (Heather O'Rourke).

Poltergeist (1982) es, sin ningún género de dudas, uno de esos títulos míticos del género de terror. Una referencia y seña de un estilo en que se mezclan lo sobrenatural con elementos clásicos del género, componiendo un espectáculo que aún hoy en día ofrece algunos momentos espectaculares e impactantes.

La historia parte de una idea de Steven Spielberg, que co-escribe también el guión. Es esta autoría la que está sin duda en la base del éxito de esta película. Fiel a sus ideas, Spielberg construye una historia plagada de preguntas y muy pocas respuestas, basando en el misterio gran parte del poder de atracción de la película sobre el espectador. Sin duda, este hecho nos hará acordarnos de su enigmático debut: El diablo sobre ruedas (1971). La explicación que se ofrece a los extraños sucesos en la casa no deja de ser una pobre y un tanto vulgar aclaración final para contentar el inevitable afán de respuestas del público.

Así pues, la base del miedo que puede provocarnos Poltergeist, bien aderezado por unos muy buenos (para la época) efectos especiales, está en sumirnos desde el principio en una serie de sucesos para los que no tenemos explicación. Es ese desconcierto, unido a un ritmo cada vez más acelerado de acontecimientos, lo que nos llevará a una espiral de tensión y sobresaltos muy bien explotada por Tobe Hooper, a quién Spielberg encargó la dirección de la película tras haber visto lo bien que se manejaba en el género, pues suya fue la puesta en escena de La matanza de Texas (1974) y La casa de los horrores (1981).

Amigo de jugar con el espectador, Spielberg nos ofrece una reacción inicial de la familia a los extraños sucesos de la casa entre divertida y curiosa, con lo que se acentúa así la explosión de miedo que le asaltará cuando comiencen a adivinar la verdadera naturaleza de lo que tienen en su hogar.

Resulta muy interesante ver como Spielberg, que parece que co-dirigió también la película, vuelve de nuevo a causarnos miedo con elementos comunes de la vida diaria. Si en El diablo sobre ruedas era un camión, aquí el terror cobra vida a través del televisor y la amenaza no está lejos, sino que habita en pleno corazón del hogar.  Steven Spielberg juega pues con lo cotidiano como fuente para aterrarnos. Seguro que muchos espectadores no volverían a dejar el televisor encendido por la noche.

Es cierto también que la película acusa un tanto el paso de los años y algunas secuencias no dejan de causarnos cierta hilaridad. Es el problema que suelen tener este tipo de películas, pues el terror es un género que necesita ir cada vez un poco más lejos para lograr su finalidad. Lo que asustaba a nuestros abuelos nos hace reír ahora sin disimulo.

Pero quitando este detalle, inevitable además, Poltergeist se mantiene aún como una buena propuesta que, si bien no nos causará el pánico que pudo provocar en su momento, sigue logrando mantenernos pegados a la pantalla, disfrutando de un ritmo muy logrado y una atmósfera que aún tiene mucho de misteriosa y opresiva.

El reparto, sin contar con ninguna primera figura, funciona bastante bien, destacando JoBeth Williams y también los niños: Oliver Robins y la desafortunada Heather O'Rourke.

En 2015 se hizo un remake del esta película, dirigido por Gil Kenan.

martes, 26 de mayo de 2015

Así es el amor



Dirección: Tommy O'Haver.
Guión: R. Lee Fleming Jr.
Música: Steve Bartek.
Fotografía: Maryse Alberti.
Reparto: Kirsten Dunst, Ben Foster, Sisqó, Martin Short, Melissa Sagemiller, Shane West, Colin Hanks, Swoosie Kurtz, Carmen Electra, Ed Begley Jr., Zoe Saldana, Mila Kunis, Christopher Jacot.

Berke Landers (Ben Foster) está profundamente enamorado de Allison (Melissa Sagemiller), su primer y único amor. Sin embargo, la vida perfecta de Berke cambia radicalmente cuando Allison decide cortar con él.

Así es el amor (2001), a primera vista, no parece prometer gran cosa. Se trata, en apariencia, de la típica comedia romántica juvenil, con lo que me esperaba un film un tanto empalagoso, sin demasiada originalidad y algo bobalicón. Pero bueno, sin llegar a brillar de un modo especial, he de reconocer que la impresión final fue bastante más positiva de lo que me esperaba.

En principio, el argumento de Así es el amor no parece ser muy novedoso: un joven enamorado sufre el dolor de comprobar cómo su amada decide dejarlo plantado de repente. Él, convencido de la fuerza de su amor, decide que tiene que hacer todo lo que pueda para recuperarla, aunque ello le lleve a apuntarse a una comedia musical del instituto, a pesar de sus nulas cualidades como cantante y actor.

Todo podría haber transcurrido dentro de una línea más o menos convencional sino fuera porque pronto descubrimos que el guión prefiere tomarse todo a la ligera, con muchos toques transgresores e incluso surrealistas. Es este punto de vista tan irreverente el que le da a la comedia un tono alegre, desenfadado y un tanto irreal, de manera que de repente dejamos de interesarnos realmente por el devenir amoroso de los protagonistas (es muy fácil adivinar el desenlace amoroso de la historia) para disfrutar sencillamente con una serie de situaciones bastante logradas y, sobre todo, con unos cuantos personajes secundarios verdaderamente originales. En especial, cabría destacar al Dr. Desmod Forrest-Oates, el estrafalario director de la comedia musical, genialmente encarnado por un delirante Martin Short; su personaje, que podría convertirse en cargante casi sin querer, en sus manos es un maravilloso chiflado que bascula entre el divismo y cierta ternura un tanto disimulada. Otra pareja brillante, por lo surrealista de su liberalismo, son los padres de Berke, muy convincentemente interpretados por Swoosie Kurtz y Ed Begley Jr.

A estos personajes tenemos que añadir algunos detalles curiosos, sorprendentes, bastante cómicos en algún momento, que dejan aquí y allá momentos muy originales que son los que sacan a Así es el amor de los caminos más previsibles, haciéndonos disfrutar de alguna que otra grata sorpresa.

Entre los protagonistas, quizá Ben Foster esté un punto por debajo de lo esperable. Es un actor sin un carisma especial y queda algo apagado al lado de una encantadora Kirsten Dunst, especialmente brillante en su numerito musical. Como curiosidad, mencionar que Felix, el amigo de Berke y hermano de Kelly (Kirsten Dunst) no es otro que el hijo de Tom Hanks, Colin Hanks, aceptable en su papel.

Es verdad que el guión no logra evitar caer en algunos chistes un tanto burdos y que podrían haberse evitado fácilmente. Pero es que Así es el amor da la impresión de que iba para comedia más o menos al uso pero que, por algún extraño motivo, se fueron colando en el guión algunos detalles y algunos personajes que terminan por crear un film un tanto sorprendente, alegre y desenfadado que me dejó con una grata sensación de felicidad. Al menos, tuvo la virtud de desligarme completamente de la realidad y llevarme a una fantasía intrascendente muy gratificante. Sin ser una maravilla, resultó un entretenido pasatiempo.