El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Busca tu refugio



Dirección: Nicholas Ray.
Guión: Winston Miller (Historia: Harriet Frank Jr., Irving Ravetch).
Música: Howard Jackson.
Fotografía: Daniel L. Fapp.
Reparto: James Cagney, Viveca Lindfors, John Derek, Jean Hersholt, Grant Withers, Jack Lambert, Ernest Borgnine, Ray Teal, Irving Bacon, Trevor Bardette, John Miljan, Gus Schilling.

Matt Dow (James Cagney), tras pasar seis años en la cárcel por un crimen que no cometió, se encuentra en su camino con un muchacho de veinte años, Davey Bishop (John Derek). Por un desafortunado malentendido, son confundidos con unos asaltantes de trenes y Davey resulta gravemente herido. Aclarado el error, Matt se queda para cuidar de Davey, al que parece haber cogido un afecto especial.

Nicholas Ray es un cineasta curioso. Tiene en su haber títulos inolvidables como Johnny Guitar (1954) o Rebelde sin causa (1955). Sin embargo, algo le ha impedido codearse con los más grandes; algo que hacía que muchas de sus películas no fueran del todo redondas. Y un buen ejemplo de ello lo tenemos con Busca tu refugio (1955), un título un tanto desconcertante pues aúna momentos y detalles muy interesantes con otros bastante mediocres.

Lo que está claro es que Busca tu refugio no es un western al uso, algo que puede llegar a desconcertarnos en algunos momentos. Y es que Ray no se ciñe a las normas del género, que parecen quedársele pequeñas, y la película se adentra en terrenos que bien podrían encasillarse mejor en el melodrama familiar. Porque la película se centra primordialmente en la relación entre un vaquero solitario, Matt, que ha perdido a su hijo, fue abandonado por su esposa y cumplió una condena injustamente, y un joven un tanto perdido, Davey, en quién Matt se vuelca intentando hacer de él el hijo que que perdió. Y aquí la película se enreda en una serie de matices psicológicos y problemas en la relación entre Matt y Davey que parecen no casar bien con las normas del western clásico. Y no es que el cine del oeste no haya tratado los problemas familiares anteriormente, es simplemente que el cine de Nicholas Ray esconde algo más, como pudimos descubrir en Johnny Guitar, un western totalmente atípico, donde nada seguía los cánones clásicos.

Y aquí sucede algo parecido en la relación entre los dos protagonistas: Matt se empeña en ayudar al joven Davey sin querer ver que es un caso perdido, una mala persona. El drama está servido. Y el resto, la relación amorosa de Matt, el pueblo de miserables en que ejerce de shérif Matt, todo parece secundario, incluso algo forzado, como si, a pesar de la larga duración de la cinta, a Nicholas Ray le faltara tiempo para poder expresarse con comodidad. Y es que hay pasajes un tanto infantiles, giros argumentales demasiado forzados, diálogos muy básicos, pérdidas notables de ritmo, escenas más propias de una serie B, actores secundarios carentes de cualquier atractivo o carisma...; toda una serie de errores que acaban por arruinar el potencial de la película y que nos dejan un cierto mal sabor de boca.

Al final, tenía la impresión de que En busca tu refugio estaba como mal rematada, como si hiciera todo un tanto de prisa, sin tomarse el tiempo necesario para pulir múltiples detalles que no quedan del todo bien. Una lástima porque, sin esos fallos, estaríamos hablando de una película notable.

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