El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

domingo, 2 de julio de 2017

La novia de mis sueños



Dirección: Stephen Belber.
Guión: Stephen Belber.
Música: Mychael Danna y Rob Simonsen.
Fotografía: Eric Edwards.
Reparto: Jennifer Aniston, Steve Zahn, Woody Harrelson, Margo Martindale, Fred Ward, Tzi Ma, Katie O'Grady.

Sue (Jennifer Aniston), una vendedora de cuadros baratos, llega al motel que regenta Mike (Steve Zahn) con sus padres para pasar una noche. Inmediatamente, Mike se siente atraído por ella y, contra todo pronóstico, tienen una breve aventura. Cuando Sue se va, Mike no podrá quitársela de la cabeza.

Resultan curiosas algunas vueltas argumentales de las comedias románticas. Puede que se trate de no ser repetitivos, o de darle un toque original a las historias, pero a veces me cuesta tomarme en serio algunas películas. Es lo que me sucede con La novia de mis sueños (2008), que parte de una premisa inicial tan forzada que toda la historia termina resintiéndose de ese comienzo. Y es que Mike no es que sea un tipo tan atractivo como para explicarnos que Sue tenga de pronto un calentón y decida darse un revolcón con un completo desconocido del que debería tener cierto recelo, dada la manera en que se presenta ante ella.

El caso es que tanto en el arranque de la película como en las dos terceras partes de la misma, la historia parece querer recrearse más en lo anecdótico y en la comedia que el romance en sí entre Sue y Mike, que avanza sin mucho sentido entre idas y venidas de un sitio a otro, sin que uno termine de comprender qué puede ver la guapa protagonista en un tipo que roza la figura de un acosador,  además de no aparecer tampoco demasiado inteligente.

Y tampoco los detalles cómicos me resultaron especialmente inspirados. En general, son una mezcla de excesos sin pizca de gracia y, además, con algunos momentos en que parece que se rompe el ritmo fluido y las escenas avanzan con cierta dificultad. He de confesar que no me reí en ningún momento a lo largo de la película.

Solamente al final, y de manera un tanto precipitada, la historia parece tomar un camino más serio y los personajes dejan de comportarse de una manera un tanto extraña para cobrar al fin algo de sentido y afrontar sus sentimientos con cierta coherencia. Es el final feliz tan esperado, tras algunos de los típicos desencuentros de este tipo de películas, que logra en cierta manera dejarnos al final un cierto buen sabor de boca, si bien tampoco logra borrar de todo el limitado calado de una historia que, mejor enfocada, hubiera dado mucho más de sí.

En cuanto al reparto, Jennifer Aniston sigue resultando una actriz bastante idónea para este tipo de comedias, con encanto y muchas tablas. Steve Zahn no terminó de convencerme, tal vez por culpa de su personaje: un tipo sin encanto, incluso con un aire de cierta estupidez. Si ese era el punto que tenía que dar a su personaje, he de reconocer que su trabajo es impecable. Woody Harrelson se limita a una breve aparición que no explota del todo su potencial como actor de comedia.

En definitiva, una película sin demasiado interés, que ni tiene su punto fuerte en la historia de amor ni en la parte de comedia, desarrollándose en un tono bastante normalito y sin brillantez.

2 comentarios:

  1. Hola Manuel, hoy me topado con este blog y me gustado mucho. Hay demasiados sitios dedicados al cine pero la gran mayoría son, ciertamente, de dudoso gusto. Este es distinto. Valoro de sobremanera que no solo comentes aquellas películas que te han gustado sino que además le dedicas tiempo incluso a aquellas que no han sido de gusto, Por cierto, mi nombre es Néstor y será un placer leerte asiduidad. Éxitos.

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  2. He visto mucho, muchísimo cine (más nunca demasiado), pero aún tengo bastante en el debe. Tu blog como punto de partida.

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