Dirección: Mark Williams.
Guion: Steve Allrich, Mark Williams y Louis Per Bruno.
Música: Mark Isham.
Fotografía: Shelly Johnson.
Reparto: Liam Neeson, Kate Walsh, Jeffrey Donovan, Jai Courtney, Anthony Ramos, Robert Patrick, Jasmine Cephas Jones.
Tom Dolan (Liam Neeson) es un ex marine reconvertido a astuto atracador de bancos que no deja pistas ni huellas de sus trabajos. Pero cuando conoce a Annie (Kate Walsh) y se enamora de ella, decide entregarse al FBI y empezar de cero.
Un ladrón honesto (2020) nos vuelve a mostrar al un tanto inverosímil Liam Neeson en plan vengador justiciero, rol en que parece encasillado desde el éxito de Venganza (Pierre Morel, 2008), y en el que ha sabido encajar bastante bien.
La historia en sí es n tanto increíble, casi surrealista: un ladrón de bancos decide entregarse por amor; quiere pagar sus errores pasados para poder vivir con la conciencia tranquila al lado de su enamorada. La simplicidad del planteamiento junto a la manera un tanto naif en la que la expresa al FBI ya nos dan una idea desde el principio de la escasa profundidad o seriedad del guión, que parece buscar una excusa creíble y sencilla con la que montar una cinta de acción tan básica como funcional.
A este planteamiento tan original se suma otro hecho sorprendente: Tom no ha gastado ni un céntimo de los nueve millones robados. Por si tantas cosas surrealistas juntas no bastaran, en un alarde de ingenuidad, Tom desvela a dos agentes del FBI dónde guarda el dinero, sin más, dejando que vayan solos a buscarlo. Es algo un tanto inconcebible, pero necesario para dar pie a la acción y eso es lo único importante en este caso: todo está pensado para que la historia cobre vida, sin importar la ingenuidad de sus bases.
Y a partir de esa breve presentación, la película entra en lo interesante: Tom y Annie en peligro, sospechoso él de matar a un agente federal (Robert Patrick) y teniendo que buscar la manera de mantenerse vivos y a la vez demostrar su inocencia. Es una fórmula muy vista, pero que sigue funcionando como eje de este tipo de cintas. Y la verdad es que el director consigue un ritmo ágil que nos mantiene pegados a la pantalla sin importarnos demasiado que sepamos de antemano cómo va a terminar la historia.
Un ladrón honesto va a lo fácil y lo sencillo. No ofrece nada memorable, pero entretiene, que es para lo que se ha pensado. Si no te importa pasar el rato con una película tan inofensiva como inocente, pues adelante.






