Dirección: Christopher Nolan.
Guion: Christopher Nolan (Obra: Homero).
Música: Ludwig Göransson.
Fotografía: Hoyte van Hoytema.
Reparto: Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong'o, Samantha Morton, John Leguizamo, Zendaya, Charlize Theron, Jon Bernthal, Elliot Page.
Terminada la Guerra de Troya, Odiseo (Matt Damon) emprende el regreso a Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) lo aguarda mientras es asediada por decenas de pretendientes al trono.
Pocas ilusiones me hacía antes de ver La odisea (2026) siendo la creación de un hombre especializado en películas de super héroes y cuando además su Dunkerque (2017) me dejó más frío que calor en el cuerpo. Además, esos aterradores ciento setenta y dos minutos de duración imponían bastante respeto y miedo.
Lo que está claro al final es que la duración de la película es quizá el menor de los problemas: la variedad de situaciones, los momentos de lucha y las intrigas palaciegas aportan suficiente material como para que el exceso de metraje se lleve relativamente bien. En ese sentido, la película carece de caídas serias de ritmo e intensidad, así que deja ver.
El problema es que con los medios disponibles y la ambición del director, esperaba mucho más a nivel de producción, que está bien cuidada, es cierto, pero que no impresiona ni sorprende ni enamora. Todo resulta correcto, pero sin más. Incluso las escenas de lucha, en Troya y en Ítaca, me parecieron muy poco convincentes, con más espectáculo que emoción e incluso con cierta torpeza en algunos momentos, donde la confusión domina sobre la claridad narrativa.
En esencia, La odisea tiene los defectos típicos del cine actual, donde el dinero intenta reemplazar a la intensidad y raramente lo consigue, porque la esencia de una buena película está en la profundidad del guión y de los personajes y nada de ello brilla en la obra de Nolan.
Quizá la clave también esté en preguntarse qué necesidad había de filmar la obra de Homero, donde el mundo de dioses, héroes y seres mitológicos dista mucho de poder ofrecernos un relato cercano que podamos asumir como propio. Pero si encima el director no es capaz de hilvanar un relato convincente, donde el ser humano sea la media de las cosas, y no el espectáculo y cierta arrogancia, la historia se convierte en una aventura algo impersonal y superficial, con demasiados detalles estudiados para producir efectos y reacciones de un modo muy poco original, recurriendo a muchos trucos demasiado conocidos y a un desenlace tan excesivo que es imposible que nos impliquemos en ello, quedando todo como un montaje efectista y artificial, propio de super héroes o películas de artes marciales, pero no de algo serio.
Además, la obra de Homero es compleja y entiendo que no sea sencillo llevarla a un formato como el cinematográfico, incluso alargando la cinta a casi tres horas de duración, pero la manera que tiene Nolan de darnos explicaciones de lo que sucede resulta patéticamente torpe, con momentos sonrojantes por su falta de sutileza y de integración armónica en el relato; lo que me lleva a resaltar el escaso nivel artístico de los diálogos, tan básicos que casan muy poco con lo que uno podría esperar de una obra como La Odisea.
Viendo esta película, me queda mucho más claro que Christopher Nolan está a años luz de directores como David Lean, quizá el ejemplo más evidente de alguien que supo aunar grandilocuencia y espectáculo con un trasfondo humano, algo que esta cinta no ha logrado encontrar.






