Dirección: Heitor Dhalia.
Guion: Allison Burnett.
Música: David Buckley.
Fotografía: Michael Grady.
Reparto: Amanda Seyfried, Daniel Sunjata, Jennifer Carpenter, Sebastian Stan, Wes Bentley, Nick Searcy, Socratis Otto, Emily Wickersham, Joel David Moore, Katherine Moennig, Michael Paré.
Jill Conway (Amanda Seyfried) es una joven que fue secuestrada y logró escapar. Cuando tiempo después secuestran a su hermana Molly (Emily Wickersham), Jill cree que se trata del mismo secuestrador.
Sin rastro (Gone) (2012) es un thriller bastante vapuleado por la crítica que, sinceramente, no es una gran película, pero creo que tiene algunos detalles positivos por los que no merece ser tan despreciada.
Para empezar, es una cinta donde se ha eliminado todo lo superfluo. Ello puede que deje a la historia un tanto desnuda; por ejemplo, los personajes de los policías se quedan sin desarrollar, lo cual hace que la película cojee un poco, pero como compensación tenemos una historia que no se va por las ramas, concentrándose en lo que de verdad nos interesa en este tipo de propuestas: la protagonista y sus intentos de encontrar a su hermana secuestrada ante la pasividad de la policía.
La investigación de Jill además me pareció del todo coherente, descubriendo pistas poco a poco hasta dar con el posible secuestrador. No hay nada retorcido ni cogido con alfileres, lo cual aumenta la credibilidad de lo que estamos viendo.
Pero quizá el detalle más sorprendente y que me gustó de un modo especial, es que la película es honesta de principio a fin, sin esos engaños tan habituales en este género o esos giros inesperados que lo cambian todo de manera arbitraria. Por fin me encuentro con un relato que no busca sorprendernos a toda costa, sino que se centra en lo que tiene, sin más. Y eso no solo es de agradecer, sino que, acostumbrados a que la norma sea el engaño, esta simplicidad y honestidad nos coge un tanto por sorpresa.
Es cierto que la escena clave del enfrentamiento de Jill y el secuestrador (Socratis Otto) es algo descafeinada, echándose en falta un poco más de intensidad y emoción, pero es un detalle que puedo pasar por alto a cambio de un relato sin engaños.
Amanda Seyfried, por su parte, hace un trabajo más que correcto y creo que trasmite su angustia con total convicción.
Está claro que Sin rastro (Gone) no es una película memorable, pero creo que como pasatiempo sin más cumple sobradamente, manteniendo la tensión en los momentos claves y proporcionando un entretenimiento honesto y sencillo.






