El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Cualquiera menos tú



Dirección: Will Gluck.

Guion: Ilana Wolpert y Will Gluck.

Música: Este Haim y Christopher Stracey.

Fotografía: Danny Ruhlmann.

Reparto: Sydney Sweeney, Glen Powell, Alexandra Shipp, GaTa, Hadley Robinson, Michelle Hurd, Dermot Mulroney, Darren Barnet, Bryan Brown, Rachel Griffiths. 

Bea (Sydney Sweeney) y Ben (Glen Powell) se conocen por casualidad e inmediatamente se sienten atraídos el uno por el otro. Sin embargo, un malentendido los lleva a enemistarse, algo que afectará decisivamente su reencuentro en la boda de la hermana de Bea (Hadley Robinson).

Uno de los géneros más complicados es la comedia y, dentro de ella, la comedia romántica puede que se lleve la palma porque es muy sencillo caer en vulgaridades o en cursilerías varias. Mantener el pulso en este tipo de cintas es complicado.

Y buena prueba de ello la tenemos con Cualquiera menos tú (2023), dónde comprobamos que tener a una estrella como Sydney Sweeney no basta para tener un producto digno.

El guión cae en todas las tonterías posibles, desde escenas de cierto contenido sexual bastante forzadas y sin venir a cuento hasta chistes tan infantiles que producen vergüenza ajena.

Si nos centramos en la historia de amor entre Bea y Ben, comprobamos sus debilidades desde el primer minuto, cuando la ruptura entre ambos resulta demasiado temprana y sin un sustento creíble. A partir de ahí, el guión se empeña en crear situaciones forzadas que no resultan convincentes para intentar alargar el conflicto. Por ejemplo, con el tema de la boda y cómo Bea y Ben fingen estar juntos, la situación no solo parece muy artificial, sino ridícula, aderezada además con un humor burdo y que difícilmente puede resultar gracioso a personas adultas.

La esencia del problema de la película es que los personajes son tan superficiales que todo nos resulta bastante indiferente. Para que la cosa funcionara hubiera sido necesario profundizar más en Bea y Ben, que parecen simples maniquíes de cuerpos perfectos sin nada más que mostrarnos. De ahí que cuando la historia intenta ponerse más seria, profundizando en los sentimientos y problemas personales de ambos, resulte muy poco convincente.

Nada bueno que decir del final, tan poco brillante que ni siquiera nos saca una sonrisa de complicidad.

Una pena, pues la comedia romántica, bien hecha, me parece un género maravilloso, pero con Cualquiera menos tú tenemos uno de los ejemplos menos logrados.

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