Dirección: Justin Baldoni.
Guion: Christy Hall (Novela: Colleen Hoover).
Música: Duncan Blickenstaff y Rob Simonsen.
Fotografía: Barry Peterson.
Reparto: Blake Lively, Justin Baldoni, Jenny Slate, Brandon Sklenar, Hasan Minhaj, Kevin McKidd, Amy Morton, Alex Neustaedter, Isabela Ferrer.
Lily Bloom (Blake Lively) viene de un hogar donde eran frecuentes los malos tratos por parte de su padre, ya fallecido. Cuando de adulta inicia una nueva vida en Boston y conoce a Ryle Kincaid (Justin Baldoni), no puede imaginar que será ella la que sufra malos tratos.
Romper el círculo (2024) pretende ser un drama sobre un tema tan delicado como los malos tratos, pero se queda en algo con muy poca sustancia. La culpa la tiene el guión, que no se atreve a ahondar en el tema y nos deja un sucedáneo de denuncia donde parece que se prioriza el envoltorio.
La historia comienza desvelando que el padre el Lily era un maltratador al que su esposa (Amy Morton) nunca llegó a denunciar ni a dejar, algo que Lily no acaba de entender. Cuando comience a sufrir ella malos tratos, tampoco reacciona al principio, pues prefiere engañarse fruto de su enamoramiento. Y esa es toda la profundización en el tema. El guión no va a adentrarse en serio, dejando que el relato se quede más en la superficie.
Tiene la ventaja de que así se evita caer en lo melodramático. Incluso las escenas de malos tratos se ruedan sin mostrar los detalles, en parte para que entendamos, al principio, la reacción pasiva de Lily y en parte porque está claro que el fin de la película es más superficial y edulcorado.
Por lo tanto Romper el círculo se acerca más a una historia romántica algo cursi que a una película de denuncia, pero, aun así, el guión es tan blando y tan poco imaginativo que ni el romance ni los conflictos presentados con el primer amor de Lily, Atlas (Brandon Sklenar), llegan a tener profundidad, de manera que todo lo que vemos es demasiado superficial, lo que incluye un final precipitado que intenta dejarnos un buen sabor de boca con la perspectiva de un futuro feliz para Lily al lado de Atlas. Pero se echa en falta que su reencuentro de adultos tenga más desarrollo, como lo tuvo el momento en que ambos se conocen e inician una amistad que los marcará de por vida, lo que constituye sin duda lo mejor de toda la cinta.
Solamente la presencia de Blake Lively eleva algo el nivel de la película que, de no contar con ella, podría pasar por el típico melodrama barato de bajo presupuesto y poca ambición que tan a menudo nos asalta por televisión.
