Dirección: John Huston.
Guion: Arthur Miller.
Música: Alex North.
Fotografía: Russell Metty.
Reparto: Clark Gable, Marilyn Monroe, Montgomery Clift, Thelma Ritter, Eli Wallach, James Barton, Kevin McCarthy, Estelle Winwood.
Roslyn Tabor (Marilyn Monroe) llega a Reno para divorciarse. Allí conocerá a Gay (Clark Gable), un viejo vaquero del que se enamora.
Hay películas cuyo valor histórico es más importante que su calidad intrínseca y este es el caso de Vidas rebeldes (1961), un largometraje que ha pasado a la historia por ser la última película de Marilyn Monroe y de Clark Gable, que moriría pocos días después de finalizar el rodaje de un ataque al corazón.
La película es un retrato de unos perdedores, gente desubicada, inadaptada y, en medio de ellos, aparece Roslyn, una hermosa mujer capaz de despertar en ellos viejas pasiones dormidas. Sin embargo, ella misma es otra inadaptada, medio niña, medio mujer, deseada por los hombres pero en realidad sola, incapaz de compartir su vida con alguien. Y triste, como le dice Gay, la mujer más triste que ha conocido.
Arthur Miller, casado entonces con la actriz aunque ya con el matrimonio roto, escribió un guión en el que es fácil confundir a la actriz con el personaje. Por ello la historia cobra una inesperada vida que se proyecta más allá de la pantalla y se vuelve más dolorosa y más real.
Sin embargo, como obra cinematográfica, Vidal rebeldes es un film pretencioso y algo confuso, con un intento manifiesto de ofrecernos retratos de seres atormentados que parecen demasiado forzados como para resultar cercanos.
Intenta ser el retrato de personas que están perdiendo su lugar en el mundo por los cambios que llevan al final de su manera de vivir y de entender la vida. Es la civilización devorando a los últimos rebeldes. El problema es el tono tan frío, tan rebuscado en que se expresa todo y donde Miller parece más preocupado de soltar frases lapidarias que de crear una historia cercana.
En todo caso, John Huston consigue crear un relato cuyo dinamismo se sobrepone a los largos diálogos y, con la fotografía de Russell Metty, imprime carácter y cierta belleza a la historia. A esto hemos de añadir la presencia de un reparto sublime. Marilyn Monroe, siempre con ese no se qué que la hacía mucho más atractiva de lo que era en realidad, es una delicia; sin embargo, con quién más he disfrutado es con Clark Gable; no es el de sus mejores años, pero imprime un carácter a la historia solo al alcance de las grandes estrellas de Hollywood.
Vidas rebeldes pertenece a esa curiosa corriente literaria y cinematográfica en dónde personas extrañas viven situaciones cercanas. Sinceramente, prefiero las películas de personas cercanas viviendo situaciones extraordinarias.

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