El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

jueves, 16 de abril de 2026

Verano en Louisiana



Dirección: Robert Mulligan.

Guion: Jenny Wingfield.

Música: James Newton Howard.

Fotografía: Freddie Francis.

Reparto: Sam Waterston, Tess Harper, Gail Strickland, Reese Witherspoon, Jason London, Emily Warfield, Ernie Lively, Dennis Letts, Bentley Mitchum. 

Dani (Reese Witherspoon) es una niña de catorce años que está pasando de la infancia a la adolescencia. Al conocer a su nuevo vecino Court (Jason London), de diecisiete años, no tarda en enamorarse perdidamente de él.

Verano en Louisiana (1991) supone el debut en el cine de Reese Witherspoon, que demuestra un talento inmenso, convirtiendo sus escenas en un regalo maravilloso, en contraste con la hermosa pero acartonada Emily Warfield.

La cinta también es la última de su director, que eligió como despedida un tema muy similar a su Verano del 42 (1971), sobre el despertar al amor de una adolescente en este caso.

La película cuenta una historia bastante sencilla que en buena medida refleja los sentimientos e ilusiones de una adolescente que comienza a sentirse mayor aunque sin serlo del todo. Falta, eso sí, más profundidad a la hora de abordar el tema, pues Mulligan parece preferir recrearse en escenas hermosas y sentimentales que componen un relato muy tierno pero un tanto superficial.

Verano en Louisiana se acerca más a un cuento que a una historia real. Todos los personajes principales son buenas personas, siempre con pensamientos positivos, cariñosos y comprensivos. El acierto de Mulligan tal vez resida en que, con ese material, consigue que la película no se convierta en un drama excesivamente edulcorado, si bien en el tramo final no puede evitar algunos momentos un tanto lacrimógenos.

Sin duda, una cinta que refleja bien el talante del director, con su gusto por historias románticas y tiernas y su tratamiento, donde la estética y el buen gusto se imponen siempre.

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