El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

viernes, 3 de julio de 2026

Sin rastro (Gone)



Dirección: Heitor Dhalia.

Guion: Allison Burnett.

Música: David Buckley.

Fotografía: Michael Grady.

Reparto: Amanda Seyfried, Daniel Sunjata, Jennifer Carpenter, Sebastian Stan, Wes Bentley, Nick Searcy, Socratis Otto, Emily Wickersham, Joel David Moore, Katherine Moennig, Michael Paré.

Jill Conway (Amanda Seyfried) es una joven que fue secuestrada y logró escapar. Cuando tiempo después secuestran a su hermana Molly (Emily Wickersham), Jill cree que se trata del mismo secuestrador.

Sin rastro (Gone) (2012) es un thriller bastante vapuleado por la crítica que, sinceramente, no es una gran película, pero creo que tiene algunos detalles positivos por los que no merece ser tan despreciada. 

Para empezar, es una cinta donde se ha eliminado todo lo superfluo. Ello puede que deje a la historia un tanto desnuda; por ejemplo, los personajes de los policías se quedan sin desarrollar, lo cual hace que la película cojee un poco, pero como compensación tenemos una historia que no se va por las ramas, concentrándose en lo que de verdad nos interesa en este tipo de propuestas: la protagonista y sus intentos de encontrar a su hermana secuestrada ante la pasividad de la policía.

La investigación de Jill además me pareció del todo coherente, descubriendo pistas poco a poco hasta dar con el posible secuestrador. No hay nada retorcido ni cogido con alfileres, lo cual aumenta la credibilidad de lo que estamos viendo.

Pero quizá el detalle más sorprendente y que me gustó de un modo especial, es que la película es honesta de principio a fin, sin esos engaños tan habituales en este género o esos giros inesperados que lo cambian todo de manera arbitraria. Por fin me encuentro con un relato que no busca sorprendernos a toda costa, sino que se centra en lo que tiene, sin más. Y eso no solo es de agradecer, sino que, acostumbrados a que la norma sea el engaño, esta simplicidad y honestidad nos coge un tanto por sorpresa.

Es cierto que la escena clave del enfrentamiento de Jill y el secuestrador (Socratis Otto) es algo descafeinada, echándose en falta un poco más de intensidad y emoción, pero es un detalle que puedo pasar por alto a cambio de un relato sin engaños.

Amanda Seyfried, por su parte, hace un trabajo más que correcto y creo que trasmite su angustia con total convicción.

Está claro que Sin rastro (Gone) no es una película memorable, pero creo que como pasatiempo sin más cumple sobradamente, manteniendo la tensión en los momentos claves y proporcionando un entretenimiento honesto y sencillo.