El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

martes, 18 de marzo de 2025

Late Night



Dirección: Nisha Ganatra.

Guión: Mindy Kaling.

Música: Lesley Barber.

Fotografía: Matthew Clark.

Reparto: Emma Thompson, Mindy Kaling, John Lithgow, Hugh Dancy, Reid Scott, Max Casella, Denis O'Hare, Amy Ryan, Paul Walter Hauser.

Katherine Newbury (Emma Thompson) lleva años al frente de un programa de televisión que en su momento tuvo mucho éxito. Sin embargo, en los últimos años, el programa ya no funciona tan bien y la presidenta de la cadena (Amy Ryan) se plantea sustituirla.

Absolutamente nada en Late Night (2019) se sale de la mediocridad y la culpa reside en un guión demasiado pobre.

Para empezar, nada en la historia que se cuenta en Late Night es realmente original. Tenemos a una mujer en crisis profesional que, de entrada, se presenta como alguien egocéntrico y antipático. Sabemos claramente que eso va a cambiar conforme avance la película. Y lo hará gracias a la llegada de la nueva guionista a su programa, Molly (Mindy Kaling). Y otra vez constatamos la falta de originalidad pues, del choque inicial entre Katherine y Molly, vamos a ir asistiendo a su entendimiento progresivo y finalmente a su camaradería y amistad. Todo demasiado visto y, encima, presentado de una manera totalmente vulgar y previsible.

Pero lo peor es que da la sensación de que el guión no terminó de desarrollarse, que se quedó en el boceto y la relación de las protagonistas, así como otros temas secundarios, no se desarrolló del todo. Viendo la película tenía la impresión de que todo estaba concentrado, que faltaban escenas que ahondaran en los personajes principales y sus relaciones, que todo era tan esquemático que no teníamos sensación de que los personajes fueran reales. La impresión general era esa: irrealidad, artificio, falta de esencia.

Tampoco como comedia es especialmente interesante. No hay nada que nos emocione, simplemente es una historia amable con el esperado final feliz, pero ni que nos aporta nada a cerca de los personajes ni tampoco sobre los temas abordados, como el del éxito, las envidias profesionales, la realización personal o la amistad. Porque, como decía, nada llega a tener la fuerza ni la profundidad necesarias como para interesarnos.

Lo mejor, el reparto, sin duda. Pero en general, Late Night es una película pobre que demuestra la falta de creatividad y talento de la guionista, que está mucho mejor en su faceta de actriz.

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