Dirección: Joe Wright.
Guion: Seth Lochhead y David Farr.
Música: The Chemical Brothers.
Fotografía: Alwin Küchler.
Reparto: Saoirse Ronan, Eric Bana, Cate Blanchett, Tom Hollander, Jessica Barden, Olivia Williams, Jason Flemyng, Aldo Maland, Martin Wuttke, Vicky Krieps, Michelle Dockery.
Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente que ha sido criada en un lugar remoto de Finlandia por su padre adoptivo Erik Heller (Eric Bana), ex agente de la CIA. Cuando se siente preparada, Heller la autoriza a cumplir su misión.
Hanna (2011) es un curioso film de acción que busca salirse de lo más habitual con muchos elementos extraños que, sin embargo, funcionan.
Por un lado, la protagonista: una adolescente especialmente preparada para el combate con la misión de vengar el asesinato de su madre (Vicky Krieps) cuando era una niña. Hanna ha crecido aislada, sin conocer casi nada del mundo, salvo lo que su padre le leía en una enciclopedia. Ello le da un toque emotivo a la película, especialmente cuando Hanna hace amistad con una niña de su edad (Jessica Barden) y descubre la música y a los hombres. Hay algunas escenas bastante tiernas y con un rasgo poético que, desde mi punto de vista, son lo mejor de la cinta, pues aportan un elemento inesperado a la trama, convirtiéndola en algo mucho más cercano.
La historia aborda el tema de la experimentación genética para crear superhombres, un detalle interesante que, sin embargo, el guión no explota demasiado bien, dejándolo como una mera referencia al origen de la protagonista. Está claro pues que el interés primordial es la acción pura y dura. Y por aquí es por donde flojea la película, pues el argumento al final se queda reducido a lo mínimo y los personajes, especialmente Eric y Marissa Wiegler (Cate Blanchett), la asesina de la madre de Hanna, se quedan en el esqueleto cuando habría sido más interesante haberlos desarrollado más.
La puesta en escena intenta aportar originalidad, con detalles que no se suelen ver mucho en este tipo de películas y que, sin ser nada del otro mundo, aportan un toque personal por parte del director.
Pero, junto a los momentos más íntimos de Hanna, lo mejor de la historia reside en el excelente trabajo de Saoirse Ronan, con una mezcla perfecta de vulnerabilidad, inocencia y determinación, sorprendentes para su edad, y la siempre eficaz Cate Blanchett, muy sólida como la mala de la historia a pesar de lo esquemático de su papel.
En definitiva, una película que argumentalmente no ofrece nada original pero, en cambio, está salpicada de pequeños momentos que la elevan y humanizan. El resultado es correcto aunque le falta algo más de profundidad y sensibilidad para llegar a cotas más altas.

