El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

viernes, 9 de enero de 2026

Hanna



Dirección: Joe Wright.

Guion: Seth Lochhead y David Farr.

Música: The Chemical Brothers.

Fotografía: Alwin Küchler.

Reparto: Saoirse Ronan, Eric Bana, Cate Blanchett, Tom Hollander, Jessica Barden, Olivia Williams, Jason Flemyng, Aldo Maland, Martin Wuttke, Vicky Krieps, Michelle Dockery. 

Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente que ha sido criada en un lugar remoto de Finlandia por su padre adoptivo Erik Heller (Eric Bana), ex agente de la CIA. Cuando se siente preparada, Heller la autoriza a cumplir su misión.

Hanna (2011) es un curioso film de acción que busca salirse de lo más habitual con muchos elementos extraños que, sin embargo, funcionan.

Por un lado, la protagonista: una adolescente especialmente preparada para el combate con la misión de vengar el asesinato de su madre (Vicky Krieps) cuando era una niña. Hanna ha crecido aislada, sin conocer casi nada del mundo, salvo lo que su padre le leía en una enciclopedia. Ello le da un toque emotivo a la película, especialmente cuando Hanna hace amistad con una niña de su edad (Jessica Barden) y descubre la música y a los hombres. Hay algunas escenas bastante tiernas y con un rasgo poético que, desde mi punto de vista, son lo mejor de la cinta, pues aportan un elemento inesperado a la trama, convirtiéndola en algo mucho más cercano.

La historia aborda el tema de la experimentación genética para crear superhombres, un detalle interesante que, sin embargo, el guión no explota demasiado bien, dejándolo como una mera referencia al origen de la protagonista. Está claro pues que el interés primordial es la acción pura y dura. Y por aquí es por donde flojea la película, pues el argumento al final se queda reducido a lo mínimo y los personajes, especialmente Eric y Marissa Wiegler (Cate Blanchett), la asesina de la madre de Hanna, se quedan en el esqueleto cuando habría sido más interesante haberlos desarrollado más.

La puesta en escena intenta aportar originalidad, con detalles que no se suelen ver mucho en este tipo de películas y que, sin ser nada del otro mundo, aportan un toque personal por parte del director.

Pero, junto a los momentos más íntimos de Hanna, lo mejor de la historia reside en el excelente trabajo de Saoirse Ronan, con una mezcla perfecta de vulnerabilidad, inocencia y determinación, sorprendentes para su edad, y la siempre eficaz Cate Blanchett, muy sólida como la mala de la historia a pesar de lo esquemático de su papel.

En definitiva, una película que argumentalmente no ofrece nada original pero, en cambio, está salpicada de pequeños momentos que la elevan y humanizan. El resultado es correcto aunque le falta algo más de profundidad y sensibilidad para llegar a cotas más altas. 

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