El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

viernes, 16 de enero de 2026

El asesino del juego de citas



Dirección: Anna Kendrick.

Guion: Ian McDonald.

Música: Dan Romer y Mike Tuccillo.

Fotografía: Zach Kuperstein.

Reparto: Anna Kendrick, Daniel Zovatto, Tony Hale, Nicolette Robinson, Pete Holmes, Autumn Best, Kathryn Gallagher, Kelley Jakle. 

Sheryl (Anna Kendrick), aspirante a actriz, participa en un concurso de citas de televisión para ganar algo de dinero. Lo que no sabe es que el concursante al que elige como pareja es un asesino en serie (Daniel Zovatto).

Interesante debut en la dirección de Anna Kendrick que con El asesino del juego de citas (2023) demuestra que se puede aportar algo de imaginación a un género que se mueve generalmente en terrenos poco creativos.

Kendrick eligió un caso real, el del psicópata Rodney Alcala, que se cree que pudo asesinar en la década de los setenta a cerca de ciento treinta mujeres, siendo finalmente detenido y condenado, muriendo en prisión.

Lo primero que destaca en la puesta en escena de Anna Kendrick es la sencillez. La directora se limita a lo fundamental, evitando además los detalles más macabros de la historia, lo que se agradece, sin adornos superfluos. Y gracias a ello, a su estilo directo, logra involucrarnos desde el primer momento. Es maravilloso como, en el primer asesinato que nos muestra, en unos segundos humaniza a la víctima para lograr que sintamos verdadero miedo y lástima por esa mujer. Es todo un ejemplo de precisión narrativa.

A partir de ahí, jugando con saltos constantes en el tiempo que, si bien pueden molestar al principio, resultan a la larga muy útiles agilizando el desarrollo, va construyendo un relato que se aparta afortunadamente de lo más vulgar del género. Porque la clave es que la directora no busca asustarnos ni implicarnos a base de juegos y excesos, sino que su idea es mucho mejor: conocer o sufrir la enfermedad del asesino, un hombre frío y desequilibrado, mediante un relato desprovisto de adornos sobre su comportamiento. En la eficacia del mismo hay que alabar el gran trabajo de Daniel Zovatto que, con una economía de gestos prodigiosa, es capaz de infundirnos verdadero terror hacia su persona.

Kendrick, además de la elegante y simple puesta en escena, se sirve también de una fotografía de tonos fríos que armoniza perfectamente con la mente del asesino. El resultado es una cinta perturbadora que no necesita de artificios para ponernos un nudo en la garganta.

El asesino del juego de citas me parece un muy buen debut de la actriz tras las cámaras.   

No hay comentarios:

Publicar un comentario