Dirección: Adam Salky.
Guion: Christopher Sparling.
Música: Alex Heffes.
Fotografía: Eric Lin.
Reparto: Freida Pinto, Logan Marshall-Green, Robert John Burke, Megan Elisabeth Kelly, Sarah Minnich, Hayes Hargrove, Clint Obenchain, Mark Sivertsen.
Poco después de establecerse en Corrales (Nuevo México), Meera (Freida Pinto) y Henry Parsons (Logan Marshall-Green) descubren que alguien entró a robar en su nueva casa. Poco después, en plena noche, tres extraños entran en la casa.
He aquí un buen ejemplo de como un mal guión echa por tierra cualquier posibilidad de llevar este thriller a buen puerto, porque el problema básico de Intrusión (2021) es la absoluta falta de profundidad en todo lo narrado.
El comienzo no es muy esperanzador, con una puesta en escena un tanto elemental donde conocemos a la pareja protagonista de un modo bastante superficial, algo que no se arregla en el resto de la historia, de manera que lo único que conocemos de Meera es su profesión y que ha padecido cáncer tiempo atrás. De su marido aún sabremos menos, solamente que es arquitecto.
Tampoco se aclara por qué se mudaron de Boston a Corrales, salvo por la escueta explicación de buscar un sitio tranquilo donde vivir.
Esta falta de profundidad en los protagonistas va a ser un lastre que afecte a toda la cinta, pues no llegamos a empatizar con unos personajes demasiado planos como para interesarnos especialmente.
Después, cuando entramos en materia con el asalto, de nuevo vemos que el guión es incapaz de pasar de la superficie, dejando el tema en casi nada. Incluso con la muerte de los asaltantes, nada de lo que vemos logra impactarnos mínimamente, como si estuviéramos anestesiados por la falta de nervio del guión.
Solo el interés por desentrañar el misterio que sabemos que se esconde en algún sitio nos mantiene pegados a la pantalla. Y otra vez el argumento se muestra plano y torpe a la hora de contarnos las dudas que empiezan a asomar en la mente de Meera respecto a su marido.
Así pues, cuando llegamos a la parte crucial de la película, volvemos a notar la falta de consistencia del guión, incapaz de meternos en la piel de Meera, de mostrarnos su asombro y desconcierto cuando descubre el lado oscuro de su esposo y, lo peor, incapaz de conseguir que temamos por su vida. Aun sabiendo que estas películas suelen acabar bien, no hay nada en las últimas escenas que nos lleve a sufrir o preocuparnos un poco por el destino de Meera y la joven secuestrada. Es todo tan plano y predecible que parece mentira que nadie intentara arreglarlo un poquito al menos.
En resumen: un thriller sin sustancia, demasiado simple y sin vida como para provocarnos la más mínima reacción en cualquier sentido.

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