El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Un invierno en la playa



Dirección: Josh Boone.

Guion: Josh Boone.

Música: Mike Mogis y Nate Walcott.

Fotografía: Tim Orr.

Reparto: Greg Kinnear, Jennifer Connelly, Lily Collins, Logan Lerman, Nat Wolff, Liana Liberato, Kristen Bell. 

A pesar del tiempo transcurrido, el novelista Bill Borgens (Greg Kinnear) sigue esperando que su esposa Erica (Jennifer Connelly) regresa a casa. Mientras, sus hijos Samantha (Lily Collins) y Rusty (Nat Wolff) comienzan una nueva relación.

Debut de Josh Boone, que escribe y dirige esta comedia romántica que por suerte tiene más luces que sombras y eleva el nivel de lo que habitualmente nos ofrece este género.

Un invierno en la playa (2012) se centra básicamente en los problemas de la familia Borgens con el amor. Bill, a pesar de que su exmujer se ha vuelto a casar, sigue esperándola, incapaz de pasar página y dejar de cumplir su promesa de esperarla. Rusty vive un amor platónico, hasta que, animado por su padre, decide dar un paso adelante y, aunque acaba consiguiendo a la chica de sus sueños, Kate (Liana Liberato), también conocerá su lado oscuro. Por su parte, Samantha (Lily Collins), sin recuperarse del trauma de la infidelidad de su madre, evita comprometerse por miedo al sufrimiento.

Como se ve, todo gira en torno a un único tema: el amor y, si bien no podemos esperarnos unas reflexiones muy profundas ni novedosas sobre el tema, Josh Boone al menos tiene el acierto del buen gusto y la mesura, sin caer nunca en excesos. Es verdad que a veces roza la pedantería, en especial con esa redundancia con el tema de los escritores (el padre y los dos hijos), y casi cae en la cursilería con la banda sonora y algunas citas literarias, pero en general el tono se mantiene en los límites de lo aceptable y el resultado es una película agradable de ver que, sin dejar de ser superficial, aborda el tema del amor desde el respeto y el sentido común.

Tal vez se le podría achacar al director el caer en lo fácil, con un final demasiado perfecto y que, aunque reconfortante, no es demasiado convincente, sobre todo en el tema de Bill y Erica, cuya relación se trata con muy poca profundidad y su reconciliación parece demasiado precipitada y poco creíble.

En lo que sí acierta la producción es con el reparto. Greg Kinnear es un actor que cae bien, no es una figura de primera fila, pero cumple siempre. Jennifer Connelly está a su altura, si bien su participación es más breve de lo deseado. Pero es Lily Collins la que me pareció más en forma, también es cierto que su personaje es el más complejo y el que ofrece por lo tanto más juego, pero ella sabe darle encanto y sentido.

Resumiendo, una película amable, sencilla y que, sin ser perfecta, funciona por mantenerse dentro de lo razonable.