El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

lunes, 4 de noviembre de 2024

La peor persona del mundo



Dirección: Joachim Trier.

Guión: Eskil Vogt y Joachim Trier.

Música: Ola Fløttum.

Fotografía: Kasper Tuxen.

Reparto: Renate Reinsve, Anders Danielsen Lie, Herbert Nordrum, Hans Olav Brenner, Helene Bjørneby, Vidar Sandem, Maria Grazia Di Meo.  

Julie (Renate Reinsve) tiene muchas dudas sobre cómo encauzar su vida. Cuando conoce a Aksel (Anders Danielsen Lie), un conocido artista gráfico, al menos su vida sentimental parece asentarse.

Con un Hollywood centrado en el cine de palomitas y repitiendo fórmulas con descaro en busca de la taquilla, es de agradecer que de vez en cuando aparezcan propuestas diferentes, enfocadas a un cine más adulto, donde las personas, los problemas cotidianos, el amor y la vida sean los protagonistas.

Es lo que nos ofrece Joachim Trier con La peor persona del mundo (2021), película con la que cierra su conocida como Trilogía de Oslo, compuesta por Reprise (2006), Oslo, 31 de agosto (2011) y esta cinta.

Trier centra su relato, estructurado en un prólogo, dos episodios y el epílogo (división un tanto innecesaria y algo pedante), en Julie, una mujer sensible e inteligente pero que, como casi todos, en el paso de la adolescencia a la edad adulta, cuando debe tomar las riendas de su vida, se siente un tanto perdida. En realidad, Julie confiesa que es alguien que no termina nunca lo que empieza. Si lo analizamos bien, Julie tiene mucho de valiente. Lo sencillo es amoldarse, continuar un camino o una relación, aunque no parezcan perfectos. Pero la protagonista no se conforma con algo si no lo siente suyo. De ahí que cambie de meta profesional y de ahí que, aunque su relación con Aksel tenga muchos puntos positivos, Julie no se sienta plena. Sobre todo cuando conoce a Eivind (Herbert Nordrum), con el que conecta de manera casi mágica.

A nivel argumental, Trier se decanta por un relato contenido en lo emocional y que busca un discurso lo más natural del mundo, dejando de lado certezas y sentencias para presentarnos a unos protagonistas con dudas, miedos, decisiones que no siempre pueden justificar desde un razonamiento inequívoco... en definitiva, son personas que podemos comprender, porque todos hemos pasado por situaciones en las que no era fácil comprendernos a nosotros mismos. Es, sin duda, lo más acertado de esta propuesta que se desmarca de lo habitual en films románticos de relaciones de pareja. En este sentido, creo que La peor persona del mundo no puede calificarse de film romántico, sino de algo más grande, algo con pretensiones más profundas que la típica historia de amor que hemos visto tantas veces.

Sin embargo, también es verdad que la película no me llegó a emocionar todo lo que hubiera querido. Es más, en algunos momentos incluso se me hizo pesada. Lo achaco al estilo excesivamente frío del director y cierto afán de protagonismo a la hora de enfocar su trabajo que a veces adquiere más importancia que lo narrado. Puede que sea también un problema cultural, pues estamos ante un film noruego, lo que podría explicar esa falta de intensidad, incluso en momentos realmente dramáticos, que no nos deja indiferentes, pero sí algo distantes con lo vivido por los protagonistas. Y eso a pesar del buen trabajo de Renate Reinsve, que es el centro de la historia y que se mueve con una desenvoltura maravillosa.

En líneas generales, La peor persona del mundo me pareció un film más que interesante, especialmente por poner sobre el tapete problemas tan trascendentales como el amor, el trabajo, la maternidad, la muerte o la familia. Son temas que nos afectan a todos y seguramente muchos se verán identificados con alguno de los protagonistas o con parte de sus dudas. La lástima es que Joachim Trier no haya sabido darle algo más de emoción e intensidad al relato, dejando de lado ciertas licencias un tanto gratuitas que no casan del todo bien con su intento de ofrecernos un discurso real, sin adornos ni excesos.

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