El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

viernes, 21 de agosto de 2026

Runner Runner



Dirección: Brad Furman.

Guion: Brian Koppelman y David Levien.

Música: Christophe Beck.

Fotografía: Mauro Fiore.

Reparto: Justin Timberlake, Ben Affleck, Gemma Arterton, Anthony Mackie, Sam Palladio, Oliver Cooper, Ben Schwartz, John Heard, David Costabile, Bob Gunton.

Para poder pagar su matrícula en la Universidad de Princeton, Richie Furst (Justin Timberlake) decide jugar al póquer por internet, pero es estafado y lo pierde todo. Entonces decide viajar hasta Costa Rica para hablar con el dueño del sitio dónde fue timado, el magnate Ivan Block (Ben Affleck).

He aquí una película que, por el reparto y el tema de las apuestas en línea parecía mucho más interesante sobre el papel que lo que realmente ofrece, pues Runner Runner (2013) termina perdida en medio de música latina, yates de lujo y muy poca sustancia.

Y es que lo que podría darle algo de interés a la cinta, una historia sólida, brilla por su ausencia. El argumento tiene bastantes agujeros pero, sobre todo, está muy mal planteado. El personaje de Ben Affleck es el malo de la historia, un villano bastante cínico y astuto que engañará al pobre Richie desde el principio. El problema es que el guión nos oculta este detalle hasta el final, de manera que, como el protagonista, no lo vemos venir hasta los últimos minutos, y es un error de planteamiento muy grave pues habría sido mucho más inteligente que conociéramos los planes de Ivan desde el principio, así podríamos sufrir al ver cómo enreda a Richie. 

Pero además, está claro que Richie acabará saliendo de todos los líos en los que lo meten, por lo que no hay verdadera emoción a lo largo de toda la película, a lo que contribuye el mal planteamiento al que hacía referencia antes. Una cinta como esta, en la que ni nos preocupamos durante un solo instante por el futuro del protagonista delata fallos de enfoque muy serios, que vienen sobre todo porque ninguno de los personajes principales tiene verdadera profundidad, sus perfiles son demasiado básicos y superficiales y así no llegamos a implicarnos en serio en sus problemas.

Y tampoco se aprovecha para nada la presencia de Gemma Arterton, que por un lado parece unida sentimentalmente a Ivan, pero se adivina su romance con Richie, lo cuál plantea una situación que podría dar bastante juego y otra vez vemos como el guión desaprovecha este filón, convirtiendo a Gemma en una mera pieza decorativa. Por ejemplo, su romance con Richie se reduce a un par de minutos y su relación con Ivan jamás se aclara y no aporta absolutamente nada de interés.

El final, en consonancia con la ligereza general, acaba resolviéndolo todo de un modo precipitado y torpe, de manera que ni en los minutos finales encontramos algo que nos sacuda un poco.

En definitiva, una película que desaprovecha todo lo bueno que podría tener y nos deja un pobre sabor de boca.

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