Dirección: Lorene Scafaria.
Guion: Lorene Scafaria.
Música: Jonathan Sadoff y Rob Simonsen.
Fotografía: Tim Orr.
Reparto: Steve Carell, Keira Knightley, Adam Brody, Martin Sheen, Connie Britton, Tonita Castro, William Petersen, Derek Luke, Patton Oswalt, Melanie Lynskey.
Se acerca el fin de mundo: un asteroide chocará contra la tierra y será el fin de la Humanidad. La gente reacciona de muy distintas maneras ante ese hecho. Dodge (Steve Carell), abandonado por su esposa cuando conoció la noticia, decide ir en busca de su primer gran amor.
Una historia de amor con el trasfondo del fin del mundo, sin duda un planteamiento original que al menos busca sorprender al espectador y, además, añade un toque dramático al relato que Lorene Scafaria intenta aprovechar como puede.
El problema es que, al final de Buscando un amigo para el fin del mundo (2012), me quedé con la sensación de que la idea original tenía mucho más recorrido del que finalmente logra mostrarnos Scafaria.
Ya en el comienzo tuve la impresión de que la historia corría más rápido de lo necesario, sin aprovechar situaciones interesantes que habrían dado mucho más juego, como la relación de Dodge con su esposa o el momento en que ella lo abandona.
Tampoco el tema del fin del mundo se aprovecha del todo, aunque es cierto que se puede entender porque no es una película centrada en ese detalle, sino en cómo ese hecho afecta a los protagonistas. Pero de nuevo parece otro tema desaprovechado.
Sin embargo, lo más grave es no sacar el jugo al tema central: el enamoramiento de Dodge y su vecina Penny (Keira Knightley). Aquí si que entramos en un fallo bastante serio, porque de eso sí que iba la historia y es algo triste comprobar lo mal planteada y desarrollada que está esa idea, de manera que casi nos coge por sorpresa el hecho de ver que Penny sienta algo por Dodge cuando, de estar correctamente planteada, tendríamos que haber vivido esa historia plenamente desde el principio.
También Lorene Scafaria se pierde en algunos detalles banales o incluso prescindibles que no aportan gran cosa y sí que impiden que el romance verdaderamente importante tenga el protagonismo necesario.
Lo equilibra con breves momentos íntimos de cierto nivel, pero en general son pocos para compensar los otros fallos.
Incluso Steve Carell me decepcionó por su pasividad a lo largo de la película. Es verdad que encarna a un personaje roto, pero podría cambiar alguna vez su expresión.
En conjunto, la película se deja ver, el problema es que creo que la historia ofrecía muchas más posibilidades y te quedas algo decepcionado del resultado final.

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