El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

sábado, 9 de marzo de 2024

¿Conoces a Joe Black?



Dirección: Martin Brest.

Guión: Ron Osborn, Jeff Reno, Kevin Wade y Bo Goldman (Obra: Alberto Casella).

Música: Thomas Newman.

Fotografía: Emmanuel Lubezki.

Reparto: Brad Pitt, Anthony Hopkins, Claire Forlani, Jake Weber, Marcia Gay Harden, Jeffrey Tambor, David S. Howard, Lois Kelly-Miller.

William Parrish (Anthony Hopkins) va a cumplir sesenta y cinco años y desde hace algún tiempo no se siente del todo bien de salud. Un día, después de estar escuchando una voz misteriosa, se presenta en su casa la Muerte.

Hay varias formas de abordar ¿Conoces a Joe Black? (1998). Por un lado, podría estamos ante una reflexión sobre lo efímero de la vida, su fragilidad, cómo puede cambiar en un segundo sin remedio. Aquí entraría todo lo concerniente a la relación de Joe Black (Brad Pitt), la Muerte, con William Parrish, el magnate de las telecomunicaciones que aún no está preparado para morir. Pero la visita de Joe le sirve para comprender lo que es importante y lo que no en su vida, apreciar la suerte que ha tenido y poder despedirse a tiempo de sus hijas, Allison (Marcia Gay Harden) y Susan (Claire Forlani). 

Quizá se eche en falta un enfoque más profundo de un tema tan trascendental, pues al final el guión no pasa de la superficie, resultando muy blando y un tanto estereotipado. 

La otra vertiente, la del romance entre Joe y Susan me pareció mucho más atinada y bastante más convincente. Se trata de una hermosa historia de amor, un amor imposible, pero donde el guión logra brindarnos los momentos más emotivos, sensibles y tiernos de la película. Sin duda, tiene mucho que ver la presencia de Brad Pitt y Claire Forlani, dos actores con un innegable atractivo y que además, juntos, desprenden ternura y complicidad. Además, se añade la intriga de qué sucederá la final, si Joe le revelará su verdadera identidad a Susan, si el amor logrará vencer a la muerte o si simplemente todo terminará en cuanto Joe se "lleve" a su padre.

Pero al igual que la parte de Joe y William, volvemos a encontrar pequeños deslices de un guión que no ha sabido convertir esta especie de cuento en algo más profundo. Porque el comportamiento de Joe, que después de todo es la misma Muerte, resulta un tanto infantil y no terminamos de creerlo. Es verdad que aporta un cierto encanto en la relación con Claire por su inexperiencia y torpeza, pero no encaja con el personaje.

También habría que perdonarle a los guionistas el enfoque tan simplista de la historia, donde los buenos son inmaculados, algo que choca un poco con la posición de William Parrish, un magnate de una nobleza apabullante, o la misma Claire, con una especie de inocencia y pureza demasiado perfectas. Incluso Allison y su esposo Quince (Jeffrey Tambor) están caracterizados con demasiada simplicidad como para que los lleguemos a tomar demasiado en serio. En cambio en Drew (Jake Weber), el guión se ceba sin piedad, dejando bien claras las intenciones del relato: crear un cuento que marca las líneas con demasiada claridad entre el bien y el mal. 

Pero a nivel técnico, la película es perfecta. Con una fotografía exquisita, una banda sonora magnífica y una dirección elegante y precisa, es un regalo disfrutar de los encuadres, la luz y unos decorados suntuosos. Incluso Martin Brest consigue que una película basada en los diálogos exclusivamente, con pocos decorados y muy larga transcurra con una fluidez envidiable. Y aquí también tenemos que destacar a Anthony Hopkins, que con sus tablas convierte sus escenas en una delicia.

El desenlace me provoca sentimientos encontrados. Es gratificante el enfoque positivo que se le da, no convirtiendo la muerte de William en un drama, sino presentándola con cierta naturalidad. También el ver que Susan encuentra el amor es reconfortante, mucho más que dejarla destrozada por perder a Joe para siempre. Pero en el fondo, el mejor final habría sido ese, el de una despedida porque su relación resulta imposible, por triste que sea.

Si ponemos en una balanza los puntos positivos y los negativos, objetivamente debería decir que ¿Conoces a Joe Black? es un film que flojea por muchos lados. Pero si soy sincero, he de reconocer que la historia me gustó, con sus defectos y todo, especialmente la parte romántica, porque me resultó realmente entrañable la relación que se establece entre Susan y Joe, como ella queda fascinada por su belleza, pero también cómo es capaz de conquistarlo con su dulzura y unos sentimientos puros. ¿Quién no se enamoraría de una mujer como Susan?

En fin, que estamos ante un cuento moderno, con todos sus defectos, recomendable a románticos empedernidos o seguidores de la pareja protagonista masculina. Al resto seguro que no les entusiasmará.

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