Dirección: Rebbeca Miller.
Guión: Rebbeca Miller.
Música: Michael Rohatyn.
Fotografía: Sam Levy.
Reparto: Greta Gerwig, Ethan Hawke, Julianne Moore, Travis Fimmel, Bill Hader, Maya Rudolph, Wallace Shawn, Kathleen Hanna, Mina Sundwall.
Maggie Hardin (Greta Gerwig), convencida de su incapacidad para mantener relaciones sentimentales estables, decide ser madre soltera. Sin embargo, sus planes sufren un vuelco cuando conoce a John Harding (Ethan Hawke) y ambos se enamoran.
Las comedias románticas suelen moverse en unos parámetros bastante repetidos, de ahí que Rebbeca Miller busque caminos nuevos en la vieja fórmula con El plan de Maggie (2015), con un resultado sin embargo discutible.
Uno de los detalles a los que no termino de acostumbrarme en ciertas comedias, sobre todo modernas, es la tendencia a ridiculizar a los protagonistas, en una prueba de un concepto más que dudoso de la comicidad y de una cierta pobreza de recursos. Que se trate de una comedia no implica que los personajes carezcan de un perfil serio, realista y plausible.
En El plan de Maggie es cierto que no se ahonda demasiado en esta caricaturización, pero el planteamiento inicial es un tanto burdo, de manera que parece que cuesta tomarse en serio los problemas de Maggie. Y ello se hace más evidente en algunas escenas en el que guión se vuelve serio; en esos breves momentos se comprueba que se puede seguir con cierto tono ligero pero ahondando en los dilemas de los protagonistas y logrando, de paso, una mayor emoción y complicidad del espectador con las vicisitudes de Maggie y John.
Esta diferencia entre las secuencias marcadamente cómicas y las más reflexivas, donde se logra un tono mucho mejor, vienen a confirmar lo complicado que resulta el universo de la comedia. Lograr un guión agudo, ingenioso y gracioso parece una tarea hercúlea en los tiempos actuales. Porque El plan de Maggie es un film que funciona, pero gracioso no lo es precisamente. Y de ahí que la valoración no pueda ser demasiado generosa, pues a una comedia hay que pedirle chispa y gracia, que es por donde más flaquea la propuesta de Rebbeca Miller.
Además, hay una elección un tanto discutible: Maggie y John comienzan su relación acostándose y la siguiente escena tiene lugar bastante tiempo después, cuando Maggie comienza a desenamorarse de John, de manera que nos perdemos los instantes iniciales de su relación. El guión prefiere centrarse en el proceso por el que Maggie y la ex mujer de John, Georgette (Julianne Moore), deciden empujar a éste de nuevo en brazos de Georgette. Es una opción tan válida como otra cualquiera, pero privándonos de los detalles del noviazgo de John y Maggie de manera tan abrupta creo que no se le hace ningún favor a la historia, que queda coja de una parte que podría haber resultado interesante para conocer mejor a los personajes.
Detalles al margen, el problema de la cinta es que se desperdicia en gran medida el juego que podía ofrecer este triángulo amoroso, al igual que la aportación de los amigos de Maggie, que ocupan un rol muy secundario y no muy bien hilvanado en el conjunto. Maggie, por ejemplo, ofrece un perfil de ingenua y bonachona que no acabé de entender del todo, pues me ofrecía más sombras que realidades, por lo que me costaba entenderla y sobre todo participar más profundamente de sus problemas. Puede que hubiera sido de gran ayuda conocer algo más de su pasado, del que solamente tenemos constancia de que siempre terminaba cansándose de las relaciones de pareja.
John, por el contrario, se define con una sola palabra: egoísta. Y parece que ya no hay nada más que saber acerca de él, con lo que también se nos queda su figura en un retrato difuminado. Y Georgette, con menos presencia en la historia, aún resulta mucho menos definida.
Es decir, los protagonistas no resultan del todo cercanos y comprensibles, con lo que sus aventuras y desventuras tampoco cobran gran relieve, quedando sus avatares en algo curioso, pero nunca intenso y con ello todo el film parece perder consistencia.
El reparto es competente, especialmente Julianne Moore, aunque Greta Gerwig, sin deslumbrarme, me pareció muy adecuada para su personaje.
A nivel técnico, lamentar la pobre fotografía a cargo de Sam Levy. No creo que sea un mal técnico, más bien pienso que se trata de una cuestión de elección estética, tal vez buscando un estilo menos clásico o acercarse a una imagen de cine independiente. Sea como fuere, me acabé cansando de la fotografía.
La conclusión es que, partiendo de una idea interesante, Rebbeca Miller no supo desarrollar un guión que sacara todo el potencial de la historia, ni a nivel cómico ni en la construcción de personajes y su historia. Film curioso que puede aportar algún momento interesante pero que se queda un poco a medias en todos sus planteamientos.
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