El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

jueves, 17 de enero de 2013

Historia de lo nuestro



Dirección: Rob Reiner.
Guión: Alan Zweibel & Jessie Nelson.
Música: Marc Shaiman & Eric Clapton.
Fotografía: Michael Chapman.
Reparto: Michelle Pfeiffer, Bruce Willis, Tim Matheson, Rob Reiner, Rita Wilson, Paul Reiser, Julie Hagerty, Colleen Rennison, Jake Sandvig, Jayne Meadows, Tom Poston, Betty White.

Tras quince años de matrimonio, Ben (Bruce Willis) y Katie Jordan (Michelle Pfeiffer) se pasan todo el día discutiendo. Aprovechando que sus hijos han ido a un campamento de verano, deciden separarse temporalmente para poner las cosas en orden. Sin embargo, la distancia entre ambos comienza a hacerse insalvable.

Historia de lo nuestro (1999) vuelve a incidir en un tema bastante recurrente de los dramas e incluso de muchas comedias, como es la relación de pareja. En este caso, la crisis de un matrimonio normal y corriente que no sufre problemas de infidelidades ni otros grandes dramas, sino que se ha ido distanciando lentamente por causa de las rutinas diarias y los pequeños roces, es decir, la convivencia.

El planteamiento de Rob Reiner es interesante y creo que funciona bastante bien a nivel narrativo y consiste en contarnos la ruptura en tiempo real salpicándola de breves y contínuos flashbacks en los que nos va descubriendo cómo se conocieron los protagonistas y algunos momentos claves de su relación. Este juego o alternancia del presente y el pasado le da a la historia, que está basada en hechos reales por cierto, un buen ritmo, de modo que la cinta transcurre de manera bastante ágil.

Otro elemento que utiliza el director es alternar los momentos más dramáticos, que se corresponden con los enfrentamientos de Ben y Katie, con los consejos de los amigos de ambos, momentos que elige Reiner para aligerar el tono dándoles un tratamiento más simpático. Este recurso, a nivel de ritmo, funciona correctamente, el problema es que la fuente de comicidad se basa en las típicas alisiones a los órganos sexuales o al culo, que personalmente no encuentro en absoluto graciosas. Es más, como la película tiene un tono en general bastante serio, yo esperaba que la historia supusiera un buen intento de analizar las crisis matrimoniales y los consejos de los amigos podían ser un elemento importante para profundizar en las relaciones de pareja sin caer en el chiste fácil y la simplificación más absoluta. En fin, es la elección del director y supongo que habrá gente a quién le resulte mejor un planteamiento más ligero. En todo caso, insisto en que, respetando esa elección, las bromas sobre penes, vaginas y culos me parecieron realmente pobres.

También en algunos momentos el enfoque que le da Reiner a la película nos recuerda a Woody Allen, como en esas secuencias en que Ben y Katie se confiesan mirando directamente a la cámara o en sus visitas a diversos consejeros matrimoniales, rodadas de un modo muy cercano a la manera de trabajar de Allen. Por lo demás, toda similitud entre ambos directores se termina aquí.

Si a nivel de ritmo y de puesta en escena de la historia, Reiner consigue convencerme, en lo que sí que falla es a la hora de analizar los problemas del matrimonio protagonista. Como decía, yo esperaba un tratamiento más profundo, más serio y no el rellenar la película de situaciones muy vistas donde en realidad se queda a medio camino entre la comedia y el drama, pero sin resultar convincente en ninguno de ambos terrenos. En la comedia, como vimos, porque sus bromas carecen de gracia, en el drama porque todo resulta un poco superficial, sin adentrarse de lleno y con cierto rigor en las relaciones de pareja.

Es más, el argumento huele un poco a tramposo. Durante toda la película, vemos que es Katie la que parece tener más problemas de convivencia. Mientras Ben reconoce que las cosas no van bien pero sigue muy enamorado de Katie, ella parece haber perdido toda esperanza de arreglo. Y sin embargo, en un giro inesperado y que no pega en realidad con todo lo que hemos visto, es ella la que decide darse una nueva oportunidad y descubre de nuevo su amor por su esposo en una escena final un tanto forzada y con un discurso atropellado que olía a topicazo barato a un kilómetro. La verdad es que la película, sin ser gran cosa, no se merecía un desenlace tan pobre.

Lo que sí que funciona muy bien es la pareja protagonista. Bruce Willis resulta muy convincente y, sin ser un actor excepcional, tiene algo que funciona delante de la cámara. Michelle Pfeiffer sí que tiene mucho talento y en algunas escenas está soberbia. Comentar como curiosidad la participación del propio Rob Reiner en el papel de Stan, el amigo de Ben de la teoría del culo. También trabaja Rita Wilson, la mujer de Tom Hanks.

Así que Historia de lo nuestro no es un film que vaya a marcarnos especialmente. Se deja ver, tiene un ritmo aceptable, buenas interpretaciones y a los amantes de los finales felices les dejará una bonita sonrisa en los labios.

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