Dirección: Brad Anderson.
Guión: Tony Gilroy.
Música: John Debney.
Fotografía: Bjorn Charpentier.
Reparto: Jon Hamm, Rosamund Pike, Dean Norris, Mark Pellegrino, Larry Pine, Shea Whigham, Alon, Moni Aboutboul, Idir Chender, Jonny Coyne.
En 1972, un desgraciado incidente termina con la muerte de la esposa de Mason Skiles (Jon Hamm), un diplomático norteamericano destinado en Beirut. Diez años más tarde, Mason es requerido por la CIA para que vuelva a Beirut como negociador en el secuestro de un viejo amigo.
Estamos en lo de siempre, viejas historias presentadas en modernos envoltorios. Pero se han dejado la originalidad en la recámara.
El rehén (2018) podría haber sido una interesante película sobre política internacional, terrorismo, guerra y espionaje, pero al final se parece más a un telefilm vulgar y corriente, a pesar de aparentar más de lo que realmente es.
Ya el comienzo es sospechoso: un hombre amargado por una tragedia personal que se da a la bebida pero, oh milagro, es la persona elegida para realizar una complicada misión que además le enfrentará de nuevo a su pasado y a sus traumas. Parece un melodrama barato... y en realidad lo es. Porque la peligrosa misión para la que es requerido nuestro héroe tiene que ver con un viejo amigo y un muchacho árabe que había recogido Mason de un campo de refugiados.
En cuanto se desvelan estas cartas ya poca cosa se puede esperar. Por desgracia, además, el desarrollo no sale ni una línea del recorrido más previsible, con todos los clichés que podríamos esperar. El camino se va torciendo para Mason pero ningún espectador puede tener la más mínima duda del desenlace. Solo cabe esperar la manera en que Brad Anderson lo resuelve y, de nuevo, muy pocas novedades y una escenificación rutinaria, sin sorpresas y bastante pobremente ejecutada.
Lo que más duele es la moralidad que envuelve a la historia, con los buenos amagando con alguna acción perversa que sabemos que no cometerán, con lo que el farol resulta ridículo, y la necesidad de encajar todas las piezas con tanta meticulosidad que la poca credibilidad que podía quedarle a la historia salta por los aires.
Además, Jon Hamm no me resultaba un protagonista atractivo, me parece que carece de carisma y tiene algo que hace que me caiga mal, con lo que tampoco por este lado la película resultaba atractiva.
Encima, la fotografía me pareció pésima. La falta de luminosidad es patente durante toda la cinta, incluso en escenas exteriores de día. Me parece una especie de tendencia poco vistosa y que incluso dificulta a veces el mismo discurrir de la historia y no deja apreciar el trabajo de los actores, siempre en penumbra. Si la idea era añadir un punto más de misterio me parece que hay recursos mejores.
Algunas críticas encuentran similitudes entre el guión y las novelas de John le Carré. Sinceramente, me parece llevar las cosas demasiado lejos, sobre todo porque las historias del escritor británico tienen una profundidad y verosimilitud de la que carece por completo esta película. Lo único que podría resultar algo creíble son las referencias a la situación política de la zona, pero no creo que eso sea algo que debería sorprendernos, es lo mínimo en cuanto a ambientación.
En resumen, una película con un argumento vulgar, repleto de clichés, sentimentaloide, de telefilm barato y dirigido de manera rutinaria y sin brillantez. Mejor no pierdan su tiempo con ella.
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