Dirección: Oliver Hirschbiegel.
Guión: Dave Kajganich (Novela: Jack Finney).
Música: John Ottman.
Fotografía: Rainer Klausmann.
Reparto: Nicole Kidman, Daniel Craig, Jeremy Northam, Jackson Bond, Jeffrey Wright, Veronica Cartwright, Josef Sommer, Celia Weston, Susan Floyd, Malin Akerman.
Un transbordador espacial explota cuando regresaba a la Tierra. Pero la desgracia aún es mayor de lo que parece, pues la nave trae consigo un agente alienígena que infectará a millones de personas.
Invasión (2007) es un remake de la célebre La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956), que ya había tenido una revisión en 1978 titulada La invasión de los ultracuerpos (Philip Kaufman) y una nueva versión de Abel Ferrara en 1993 titulada Secuestradores de cuerpos.
Todo ello evidencia como una buena idea es explotada hasta la saciedad por una industria que parece por momentos que carece de suficiente inventiva como para crear una historia original. Además, normalmente las nuevas versiones parten con un problema añadido, que es la inevitable comparación con el original, por lo que es importante tomarse las cosas muy en serio para no fracasar en el intento. Y esto es algo que parece suceder con Invasión, que no da la talla en ningún aspecto, dejando la sensación de que es un film hecho sin mucho interés.
El principal inconveniente de Invasión es que no provoca el miedo ni la tensión que debería tratándose de una historia que bordea el terror. Lo bordea y quizá ahí esté su debilidad: habría tenido que afrontar el drama con mucha más decisión, pues en ningún momento los seres infectados por el virus llegan realmente a impresionarnos o a asustarnos. Y si el principal elemento de emoción falla, todo el film se resiente, de manera que asistimos a las secuencias con bastante distanciamiento. Es más, me sucedió algo curioso y era que estaba esperando el momento cumbre todo el tiempo, como si lo que estaba viendo solo fuera como una introducción y el esperado momento crucial estuviera a punto de llegar. El problema es que esa sensación fue permanente, de manera que llegó el final de la película sin que disfrutara del clímax esperado.
Y es que nada parece funcionar como debería: ni la tensión ni los personajes, que tampoco acaban de coger peso, como es el caso del que interpreta Daniel Craig, que parece que puede jugar un papel interesante en la historia y finalmente se queda en muy poca cosa.
La verdad es que gran parte de la culpa creo que debemos atribuirla al guión, que nunca termina de concretar las situaciones y desaprovecha gran parte del potencial con un desarrollo bastante plano. Si además le sumamos un director incapaz de entender las claves de lo que tiene entre manos, nos encontramos con un relato sin dramatismo, con momentos en que la puesta en escena echa por tierra las posibilidades, bien por un enfoque equivocado o por resultar todo tan frío que no consigue asustarnos en ningún instante.
Y eso que Nicole Kidman, la absoluta protagonista de la historia, está bastante acertada en su trabajo, pero no es suficiente ante un film que parece no encontrar nunca el camino y se pierde en escenas sin fuerza, mal planteadas y peor ejecutadas. Una pena, pero no hay mucho que se pueda salvar.
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