Dirección: Buddy Van Horn.
Guión: Steve Sharon.
Música: Lalo Schifrin.
Fotografía: Jack N. Green.
Reparto: Clint Eastwood, Patricia Clarkson, Liam Neeson, Evan C. Kim, David Hunt, Michael Currie, Michale Goodwin, Darwin Gillett, Jim Carrey.
Harry Callahan (Clint Eastwood) ha conseguido meter en prisión a un jefe de la mafia y su popularidad está en aumento. Por eso, Peter Swan (Liam Neeson), un director de cine, lo incluye en su lista negra, un juego algo macabro que, por desgracia, parece que alguien se ha tomado en serio.
La lista negra (1988) cierra la serie de películas sobre Harry Callahan que había inaugurado Don Siegel en 1971 con Harry el sucio, creando un tipo de policía que no duda en saltarse las normas si con ello logra hacer justicia. Un concepto más que cuestionable, pero que daba pie a una serie de films bastante violentos, al menos para lo que se estilaba entonces, para mayor gloria de Clint Eastwood.
En La lista negra se vuelve a los orígenes de la saga, con la presencia de un psicópata al que Callahan ha de intentar parar los pies antes de que siga sembrando de cadáveres San Francisco. Se deja en cambio un poco de lado el tema de la rebeldía de Callahan y su enfrentamiento constante con sus superiores y la historia coge derroteros más clásicos de los films policíacos, con un misterio centrado en un juego con una lista de famosos que el inspector ha de solucionar.
Tampoco falta la típica historia romántica, en este caso con la reportera Samantha Walker (Patricia Clarkson). No es una subtrama que tenga demasiado peso, salvo para crear la secuencia del desenlace y para criticar la labor de la prensa sensacionalista.
A nivel de puesta en escena, la cinta se acerca demasiado a un film de serie B, carente de ritmo y calidad suficiente como para destacar nada especialmente en el apartado técnico. Además, el estilo de filmación y la espectacularidad han envejecido bastante mal y, en comparación con la manera actual de rodar este tipo de cintas, La lista negra resulta un tanto torpe, cuando no provoca la risa directamente, como en la secuencia en que Harry es perseguido por un coche de juguete. Pero es que en general, todas las secuencias de acción, especialmente los tiroteos, no resultan demasiado convincentes, con lo que se pierde cualquier atisbo de emoción.
Clint Eastwood sigue aportando su carisma al personaje, pero todo lo que le acompaña, secundarios incluidos, está por debajo de su figura, incluido Liam Neeson, que más tarde se asentaría como otro tipo duro en films de acción. Da la sensación de que el director no era precisamente un especialista a la hora de dirigir a los actores y tiende a caer en los excesos con demasiada facilidad, dando en general un tono casi de parodia a la historia.
La lista negra solamente se puede recomendar para entusiastas de la serie y de Clint Eastwood, pero aún así carece de originalidad y calidad como para resultar un film estimulante.
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