El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

jueves, 21 de septiembre de 2023

Día de patriotas



Dirección: Peter Berg.

Guión: Peter Berg, Matt Charman y Eric Johnson I

Música: Steve Jablonsky, Trent Reznor y Atticus Ross.

Fotografía: Tobias A. Schliessler.

Reparto: Mark Wahlberg, Kevin Bacon, John Goodman, J. K. Simmons, Michelle Monaghan, Themo Melikidze, Alex Wolff, James Colby, Jimmy O. Yang, Vincent Curatola, Michael Beach, Rachel Brosnahan, Christopher O'Shea, Melissa Benoist, Khandi Alexander.

15 de abril de 2013, durante la maratón de Boston dos bombas colocadas entre el público estallan provocando el caos. El FBI y la policía se lanzan a la caza de los terroristas.

Se entiende la necesidad de un film como Día de patriotas (2016) como vía de escape del dolor causado por ese atentado y también para reivindicar el valor y la entereza de víctimas y cuerpos de seguridad. Dejando de lado cuestiones políticas, es evidente que un drama así resulta especialmente doloroso.

La virtud del film de Peter Berg es el equilibrio entre el drama y la investigación para detener a los culpables, sin renunciar a espectaculares momentos de acción y un discurso que sabe crear la tensión necesaria en momentos puntuales. En este sentido, se agradece que Berg huyera del panfleto político o ideológico, un peligro que sin duda estaba muy presente.

Es verdad que son inevitables los momentos dramáticos, al principio, con el atentado. Pero si las imágenes son impactantes, se nota que el director no busca recrearse en ellas, sino que las utiliza para mostrar el caos y el dolor causados por las bombas.

Pasado ese momento, que además hay que reconocer que está filmado con gran eficacia, el relato se centra en la investigación para identificar a los responsables. De nuevo, el director opta por un enfoque objetivo, siguiendo sin duda las líneas reales de investigación. No enfatiza en la heroicidad de nadie en particular y muestra un desarrollo que combina los datos reales con una puesta en escena que consigue crear un clima de tensión realmente asfixiante por momentos, como con el asesinato del policía en su coche patrulla o el robo del Mercedes.

Pero sin duda el momento culminante es el tiroteo entre la policía y los terroristas, resuelto con una brillantez notable. Sin duda, el saber que el film se basa en datos reales añade además un toque de dramatismo y fuerza especiales a esos momentos. Incluso, al basarse en hechos verificados, el relato se mueve por escenarios alejados de esa tendencia de muchas historias hacia las sorpresas de última hora o los duelos singulares entre el héroe y el malvado. Aquí los hechos son más coherentes, como por ejemplo la detención de Dzhokhar (Alex Wolff), filmada con eficacia pero sin la espectacularidad que tal vez hubiera tenido de tratarse de una ficción.

También he de reconocer que el final me resultó algo excesivo. Entiendo la importancia de recoger los testimonios de algunas de las víctimas y autoridades, pero considero que no era necesario extender tanto la cinta, pues el mensaje positivo ya había quedado perfectamente expuesto. De nuevo, hemos de entender la motivación y la finalidad de la película que seguramente para sus creadores necesitaba este epílogo. En todo caso, tampoco resulta superfluo y como de nuevo estamos ante testimonios reales, tienen su encaje y su importancia.

Sinceramente, esperaba mucho menos de Día de patriotas, pues me temía que predominara un mensaje de odio o un simple panfleto ideológico. Al final, el enfoque predominantemente humano y la intención de darle al relato una carga de intriga importante la convierten en una película intensa, emocionante y muy válida como medio de mostrar lo sucedido para asimilarlo y seguir adelante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario