El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

martes, 19 de septiembre de 2023

En busca de Summerland



Dirección: Jessica Swale.

Guión: Jessica Swale.

Música: Volker Bertelmann.

Fotografía: Laurie Rose.

Reparto: Gemma Arterton, Gugu Mbatha-Raw, Lucas Bond, Penelope Wilton, Tom Courtenay, Dixie Egerickx, Martina Laird, Siân Phillips, Amanda Root, Jessica Gunning. 

Inglaterra, Segunda Guerra Mundial. Alice Lamb (Gemma Arterton) es una estudiante de historia que vive sola en una casa apartada en un pueblo de la costa. No se relaciona con sus vecinos y estos no la aprecian en absoluto. Un día le llevan a su casa a Frank (Lucas Bond), uno de los muchos niños que son evacuados de Londres a causa de los bombardeos, pero Alice se niega a acogerlo por más de una semana.

En busca de Summerland (2020) supone el debut en la dirección de Jessica Swale, autora también del guión, que nos presenta una delicada historia de amor y superación con el trasfondo de la guerra. 

Las intenciones de En busca de Summerland son maravillosas, pues analiza con elegancia y muy buen gusto el amor frustrado de Alice y Vera (Gugu Mbatha-Raw), una pareja realmente compenetrada que no puede seguir por el deseo de Vera de ser madre. Hay que elogiar que Jessica Swale huyera de la tentación de añadir picante a esta relación, que con acierto la deja concentrada en un puñado de hermosas imágenes y tiernas secuencias que describen perfectamente la pasión que nace entre ambas mujeres sin necesidad de ser más explícita.

A raíz de la ruptura, Alice no termina de recuperarse y la asaltan continuos recuerdos a diario de su amor perdido. Por eso vive sola y no desea tener demasiado contacto con sus vecinos, cotillas y criticones que no entienden que una mujer pueda vivir sola.

La llegada de Frank le permitirá al fin salir de su encierro y gracias a la frescura del niño, Alice tendrá al fin alguien de quién preocuparse. 

Es verdad que la relación con Frank, desde los comienzos de hostilidad a la progresiva complicidad entre ambos, es demasiado previsible y aquí el guión, cuando tiene que ahondar en la convivencia entre Alice y Frank, demuestra que no está pensado de un modo demasiado profundo y se mueve más en un nivel sentimental un tanto predecible.

El toque original lo aportan los conocimientos de Alice sobre mitos y leyendas antiguas, pero de nuevo tenemos la sensación de que se trata de algo forzado y que tampoco termina de cobrar mucha fuerza, quedando más como un adorno.

Sin embargo, toda la primera mitad de la película resulta realmente bonita, a pesar de su obviedad, y demuestra un gusto exquisito de la directora por presentarnos un escenario realmente hermoso, apoyado en una cuidada puesta en escena y una fotografía que llena de luminosidad y tonos pastel la pantalla.

Sin embargo, la segunda parte del relato me pareció decididamente inferior. Es cuando la directora opta por llevar la historia a un plano mucho más dramático que rompe un poco la armonía anterior, la delicadeza que había exhibido Jessica Swale hasta el momento. El guión da un giro radical y nos lleva a un par de secuencias excesivas e innecesariamente dramáticas que no funcionan muy bien.

Además, se vuelve a esa obsesión por ofrecer un final feliz a toda costa, lo que en esta ocasión creo no era lo más oportuno y más cuando para ello se fuerza la historia llevándola a un estudiado reencuentro de Alice y Vera, ayudadas por la oportuna muerte del marido de ésta. Es un apaño tan forzado que cuesta aceptarlo y creo que estropea un poco el sentido del relato. Hubiera sido mucho más natural dejar a Alice en su soledad. Eso sí que hubiera aportado ese punto de dramatismo que la directora buscaba desesperadamente sin caer en excesos innecesarios.

Afortunadamente, Jessica Swale cuenta con la maravillosa Gemma Arterton, una gran actriz que está felizmente acompañada de Tom Courtenay, el imponente Strélnikov de Doctor Zhivago (David Lean, 1965), al que siempre es un placer volver a ver.

En busca de Summerland es un elegante e imperfecto drama, algo blando, algo artificial, bastante previsible, pero que de todos modos impone su belleza, su buen gusto y sus buenas intenciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario