El cine y yo

Me resulta imposible imaginar mi vida sin el cine. De alguna manera me ha ido conformando en salas oscuras, donde el universo por entero brillaba ante mí y la realidad, la otra realidad, desaparecía milagrosamente para dar paso a una vida ilimitada. Al menos, cuando yo era niño era así.


Uno de los primeros recuerdos que tengo es de pánico y fascinación. La película se titulaba "Jerónimo" y yo tenía tres años. En un televisor en blanco y negro, con una imagen seguramente bastante pobre, aquella película me aterraba y me atraía en partes iguales, y yo sentía que estaba ante algo que me superaba. Desde entonces, mi vida y el cine han ido de la mano.


El cine me nutría de imágenes que abrían mi imaginación como quién abre una ventana a las montañas. El cine me proporcionaba una vida nueva infinita en aventuras y en heroicidades. El cine era un baúl, un escondite y una fuente. En el misterio estaba la plenitud.


El cine eran las sesiones de los sábados a las cuatro; eran las películas para adultos a las que accedíamos antes incluso de llegar a pisar la adolescencia, con el atractivo inmenso de todo lo prohibido; eran las fichas en cartulinas y los recortes de fotografías; eran los estrenos con colas interminables; era la conversación con aquella chica que me atrapó hasta hacerme olvidar donde estábamos... e incluso fue una declaración de amor.


No puedo imaginarme mi vida sin el cine. Nada sería lo mismo. Dejemos pues que pasen ante nosotros, en palabras, imágenes de toda una vida.

sábado, 9 de septiembre de 2023

Un rey para cuatro reinas



Dirección: Raoul Walsh.

Guión: Margaret Fitts y Richard Alan Simmons.

Música: Alex North.

Fotografía: Lucien Ballard.

Reparto: Clark Gable, Eleanor Parker, Jean Willes, Barbara Nichols, Sara Shane, Jo Van Fleet, Roy Roberts, Arthur Shields, Jay C. Flippen.

Un aventurero, Dan Kehoe (Clark Gable), se entera de que en un rancho viven cinco viudas con cien mil dólares en oro ocultos, por lo que decide acudir allí para intentar hacerse con el botín.

Curioso western que en cierto modo nos recuerda a El seductor (Don Siegel, 1971), pero Un rey para cuatro reinas (1956) tiene un enfoque más orientado a la comedia. 

Si bien la idea puede resultar de cierto interés (un hombre solo en medio de cuatro mujeres jóvenes privadas de todo durante dos años), el resultado dista de ser apasionante.

El problema principal deriva de la monótona situación de Clark Gable pavoneándose entre las viudas durante demasiado tiempo y sin que suceda nada realmente interesante. La situación puede que no fuera la ideal para hacer una película más ágil, pero al menos daba para un retrato más profundo de los personajes, pues en todo el metraje apenas sabemos pequeños detalles de las viudas y tampoco mucho más de Dan.

Incluso su intento de encontrar el oro pasa a un segundo plano y lo que cobra más protagonismo son los escarceos de Dan con cada una de las mujeres, que tampoco da para mucho más que un par de besos, lo que se entiende por el año de producción, y unas conversaciones no muy brillantes. El único personaje interesante es Ma (Jo Van Fleet) y su esperanza que aparezca el único hijo que se supone que aún vive después del robo del oro. Ma es un personaje bien definido, de ahí que sus diálogos sean los mejores, cargados de esa determinación que solo tienen las madres que, aún reconociendo la maldad de sus hijos, no pueden evitar querer protegerlos y ayudarlos a pesar de todo.

Raoul Walsh fue un director solvente, pero con este material bastante hace para intentar llevar la historia con cierta solvencia, pero el guión no ofrece muchas posibilidades y la película va perdiendo interés conforme avanza por la falta de alternativas y un desenlace más o menos predecible. Desenlace que, debido a las normas morales de la época, impone ciertos arreglos muy poco convincentes, como que Sabina (Eleanor Parker) desvele que nunca estuvo casada con uno de los hijos de Ma y que Dan deba devolver el oro robado y conformarse con el importe de la recompensa ofrecida a quién lo encontrara.

Un rey para cuatro reinas es sin duda un western menor, curioso por el argumento pero sin demasiada fuerza en su historia y en su desarrollo. Eso sí, le gustará a los incondicionales de Clark Gable, que repite su rol de tipo cínico y curtido por la vida, aunque no estemos ante su mejor trabajo.

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